Guía completa de las mejores distribuciones Linux según tu perfil

Descubre las mejores distribuciones Linux según tu nivel, equipo y uso: escritorio, desarrollo, servidores, seguridad y equipos antiguos.

  • Las distribuciones Linux se diferencian por escritorio, gestor de paquetes, ciclo de actualizaciones y público objetivo.
  • Para principiantes destacan Ubuntu, Linux Mint, Zorin OS, Elementary y otras distros fáciles y bien documentadas.
  • Usuarios avanzados, empresas y expertos en seguridad disponen de distros específicas para desarrollo, servidores, pentesting y privacidad.
  • Existen numerosas distribuciones ligeras capaces de revivir equipos antiguos y adaptarse a hardware con muy pocos recursos.

Mejores distribuciones Linux

Si estás pensando en dar el salto al mundo del pingüino, lo primero que descubres es que no existe “un único Linux”, sino decenas de distribuciones distintas, cada una con su filosofía, sus herramientas y su público objetivo. Eso tiene una parte buenísima (seguro que hay una que encaja contigo) y otra algo abrumadora: cuesta saber por dónde empezar.

Además, en pleno cambio de ciclo con el fin de soporte de Windows 10 y la polémica con los requisitos de Windows 11, cada vez más usuarios miran a Linux como alternativa real para su PC de diario, para programar, jugar o montar servidores, sin pagar licencias y con mayor control sobre su privacidad.

Qué es una distribución Linux y en qué se diferencian

Cuando hablamos de “distro” nos referimos a un sistema operativo completo que combina el núcleo Linux con un conjunto de herramientas, escritorio, gestor de paquetes y configuraciones. Todas comparten base, pero se comportan casi como sistemas distintos.

La diferencia viene por varios frentes: entorno de escritorio (la interfaz que ves), gestor de paquetes (cómo instalas programas), ciclo de actualizaciones (si es estable o “rolling release”) y el objetivo para el que está pensada: uso diario, servidores, ciberseguridad, privacidad extrema, revivir ordenadores viejos, etc.

Por ejemplo, un GNOME moderno con efectos visuales es perfecto en equipos actuales, pero en un portátil de 2010 te irá a trompicones; en cambio, escritorios ligeros como XFCE, LXQt o MATE exprimen máquinas antiguas con 2 GB de RAM sin problemas. Y lo mismo pasa con los modelos de actualización: distribuciones como Debian o Rocky Linux priorizan estabilidad a largo plazo, mientras que Arch o Manjaro apuestan por tener siempre el software a la última.

También influye mucho la capa de comunidad y documentación: distros como Ubuntu, Fedora o Debian tienen foros, wikis y tutoriales para casi todo, mientras que otras más nicho dependen de grupos pequeños pero muy implicados.

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Cómo elegir la mejor distribución Linux para ti

Elegir la mejor distribución Linux

Antes de lanzarte a descargar ISOs como si no hubiera un mañana, conviene sentarse cinco minutos y aclarar qué necesitas y qué sabes. Eso te ahorra muchos disgustos.

En la práctica, deberías valorar al menos estos puntos: tu nivel de experiencia, el uso que le vas a dar, el hardware que tienes, la comunidad y la política de actualizaciones de cada distro.

Si eres nuevo en este mundillo, te interesa empezar con algo que se instale con un asistente gráfico sencillo, te deje el escritorio listo nada más reiniciar y tenga buena documentación en español. Por eso, Ubuntu, Linux Mint, Zorin OS o Manjaro suelen salir siempre en las recomendaciones para principiantes.

Para máquinas con pocos recursos (netbooks, sobremesas viejos, equipos con 2 o 4 GB de RAM) lo que marca la diferencia es el consumo: sabores ligeros como Lubuntu, Xubuntu, Trisquel Mini, Bodhi, Puppy, AntiX o Slax permiten seguir usando ordenadores que Windows 10 ya ha dejado atrás.

También es clave el ritmo de cambios: si lo que quieres es un sistema para trabajar, que “no se rompa” y reciba parches de seguridad durante años, mira bien distros con soporte extendido como Ubuntu LTS, Debian estable, Rocky Linux o AlmaLinux. Si te apetece tener siempre la última versión de todo y no te importa toquetear cuando algo falla, entonces Arch, Manjaro u openSUSE Tumbleweed son tu terreno natural.

Distribuciones Linux ideales para empezar desde cero

Para quienes vienen de Windows o macOS y no quieren complicarse demasiado al principio, hay varias distros pensadas precisamente para que la transición sea lo más suave posible, con interfaces familiares, asistentes gráficos y mucho software listo para usar.

Ubuntu: el estándar de facto

Ubuntu es probablemente la distribución más conocida y suele ser el punto de entrada recomendado para usuarios nuevos. Está basada en Debian, pero Canonical la ha pulido con instalador gráfico, drivers automáticos, tienda de aplicaciones y un escritorio GNOME moderno.

Sus versiones LTS ofrecen cinco años de actualizaciones de seguridad, ampliables con soporte de pago, algo muy apreciado en empresas. Además, hay variantes oficiales (Kubuntu, Xubuntu, Lubuntu, Ubuntu Budgie, Ubuntu MATE…) que cambian el escritorio para adaptarse a equipos potentes o modestos.

Ubuntu está especialmente mimado por fabricantes y desarrolladores: mucho software para Linux se prueba primero aquí, tiene buena integración con Active Directory y servicios de Microsoft, soporte sólido para SQL Server y es muy popular en servidores y en la nube.

Linux Mint: familiar para quien viene de Windows

Linux Mint es otro de los grandes nombres cuando se habla de facilidad de uso. Parte de Ubuntu (y también existe edición basada en Debian) y le da una vuelta a la experiencia de escritorio para que sea lo más parecida posible a un Windows clásico, con panel inferior, menú de inicio y bandeja de sistema.

Su entorno Cinnamon es intuitivo, muy configurable y bastante ligero, aunque también tiene ediciones con MATE y XFCE. Mint se centra en que todo funcione “out of the box”: códecs multimedia incluidos, utilidades propias de actualización y copia de seguridad (Timeshift), soporte de varios años y herramientas gráficas para gestionar controladores, idiomas y software.

Es una de las distros preferidas para equipos domésticos y oficinas que no quieren sorpresas. Además, la comunidad es muy activa, mantiene documentación clara y hay foros específicos donde prácticamente cualquier problema ya se ha resuelto alguna vez.

Zorin OS: la cara más “Windows” de Linux

Zorin OS se ha hecho famosa precisamente por su interfaz: ofrece perfiles visuales que imitan Windows 10, Windows 11 o incluso macOS, de forma que el usuario apenas nota el cambio de sistema operativo más allá del nombre.

Está construida sobre Ubuntu, con lo que hereda su estabilidad y su enorme repositorio de programas. Tiene ediciones completas y una versión Lite muy ligera pensada para ordenadores antiguos. Además incluye Zorin Connect para integrar el móvil Android (notificaciones, envío de archivos, control multimedia) y una selección cuidada de aplicaciones preinstaladas.

Es una buena candidata si quieres algo bonito, fácil y que no requiera prácticamente curva de aprendizaje, por ejemplo para personas mayores, usuarios muy acostumbrados a Windows o entornos educativos.

Elementary OS: mimando el diseño

Elementary OS juega en otra liga: su objetivo es ofrecer una experiencia de escritorio con un nivel de pulido visual similar al de macOS, sacrificando cierta dosis de personalización para mantener una estética muy coherente.

Utiliza su propio escritorio Pantheon, con dock inferior, barra superior y aplicaciones propias (navegador, correo, calendario, gestor de archivos, etc.) diseñadas siguiendo las mismas guías de estilo. Debajo, de nuevo, encontramos una base de Ubuntu LTS, así que ganamos estabilidad y compatibilidad con miles de paquetes.

Para quien valore mucho la apariencia y la sencillez, y no necesite toquetear cada ajuste del sistema, Elementary resulta una opción muy agradable para trabajo de oficina, navegación, multimedia y tareas diarias.

Otras distros amigables: MX Linux, Solus, Mageia, Deepin, Pop!_OS

Más allá de los “sospechosos habituales” también hay proyectos muy interesantes orientados a facilitar la vida al usuario medio. MX Linux, por ejemplo, combina base Debian con escritorio XFCE muy personalizable y herramientas propias, ofreciendo estabilidad y ligereza. Solus apuesta por su propio escritorio Budgie, centrado en la productividad y el uso doméstico, con un enfoque independiente del resto de grandes familias.

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Mageia, heredera de Mandriva, mantiene un instalador sencillo y soporte para múltiples escritorios (KDE, GNOME, XFCE…), así como buen equilibrio entre facilidad y potencia. Deepin, de origen chino, llama la atención por su interfaz extremadamente cuidada, con menús y efectos que recuerdan a tablets o a macOS, aunque exige algo más de recursos y conviene vigilar el idioma de su documentación.

Pop!_OS, creado por el fabricante System76, se basa en Ubuntu pero añade su escritorio COSMIC, optimizado para multiventana y atajos de teclado, con controladores NVIDIA/AMD incluidos, cifrado por defecto y herramientas pensadas para desarrolladores y creadores de contenido. Es muy popular entre quienes quieren un sistema listo para programar, editar vídeo y jugar aprovechando al máximo el hardware.

Distribuciones para usuarios avanzados y desarrolladores

Cuando ya te manejas con Linux o necesitas un entorno muy específico para desarrollo, administración de sistemas o investigación, entran en escena distros que ofrecen más control, más frescura en el software y menos “ruido” a costa de exigir más conocimientos.

Debian: la roca sobre la que se construye medio ecosistema

Debian es una de las distribuciones más veteranas y respetadas. Su rama estable es sinónimo de fiabilidad, revisiones exhaustivas y soporte prolongado, por eso sirve de base a Ubuntu, Linux Mint y muchas otras.

Se organiza en tres ramas: estable (para producción), testing (con paquetes más recientes pero aún revisados) e inestable o Sid (con lo último de lo último, pensada para desarrolladores y usuarios expertos). Además, funciona en una gran cantidad de arquitecturas: desde x86 de 32 y 64 bits hasta ARM, MIPS, PowerPC o IBM s390x.

Su sistema de paquetes APT hace muy sencilla la instalación y actualización de software vía repositorios, y la comunidad mantiene una documentación apabullante en multitud de idiomas. Es una opción genial tanto para servidores como para escritorios sobrios donde lo que se busca es que nada falle.

Fedora: laboratorio de Red Hat

Fedora actúa como campo de pruebas para tecnologías que luego acaban en Red Hat Enterprise Linux (RHEL). Eso significa que recibes herramientas de desarrollo, librerías, compiladores y versiones de kernel de última generación con bastante rapidez.

Dispone de varias ediciones oficiales: Workstation (escritorio GNOME enfocado a desarrolladores), Server (para despliegues de servicios) y CoreOS o Silverblue (sistemas inmutables centrados en contenedores). Integra de serie SELinux para endurecer la seguridad y ofrece fuerte soporte para Docker/Podman y Kubernetes.

A cambio, sigue un ciclo de lanzamientos semestrales que obligan a actualizar cada cierto tiempo, y en ocasiones alguna novedad llega con errores que se pulen más tarde. Aun así, para programadores y administradores que quieran estar cerca del futuro de Linux, es una de las candidatas claras.

Arch Linux: construye tu sistema pieza a pieza

Su modelo rolling release mantiene siempre el software en versiones muy actuales, gestionadas por el paquetador Pacman y el inmenso repositorio comunitario AUR, donde hay decenas de miles de paquetes mantenidos por usuarios. Eso te permite instalar casi cualquier cosa, desde entornos de desarrollo exóticos hasta herramientas muy nicho.

El precio a pagar es que, de vez en cuando, alguna actualización rompe algo y toca tirar de Arch Wiki, una de las mejores documentaciones técnicas del ecosistema, para arreglarlo. Es ideal para quien quiere entender a fondo Linux y tener un sistema totalmente a medida.

Manjaro y EndeavourOS: el lado amable de Arch

Si te atrae el mundo Arch pero no quieres empezar desde un prompt en negro, hay distros que se apoyan en su base y añaden instaladores gráficos, detección de hardware y ajustes razonables. Manjaro es la más conocida, con ediciones XFCE, KDE y GNOME preconfiguradas, acceso al AUR y un pequeño retraso en las actualizaciones respecto a Arch para filtrar problemas.

EndeavourOS, sucesora de Antergos, ofrece una experiencia más cercana a “Arch puro” pero con instalador Calamares y selección de múltiples escritorios. Ambas mantienen la filosofía rolling release, así que tendrás el software al día, pero con menos dolor inicial.

Gentoo, Slackware, Clear Linux y compañía

Para perfiles muy técnicos existen opciones como Gentoo, donde compilas casi todo el software a medida a partir de código fuente, ajustando flags y opciones para tu hardware; o Slackware, una de las más antiguas, con mínima automatización y muy apreciada por administradores veteranos que buscan un entorno sin capas extra.

Clear Linux, mantenida por Intel, se centra en exprimir el rendimiento en hardware Intel, con optimizaciones agresivas, gestión peculiar de paquetes y fuerte foco en la nube y contenedores. Sabayon, derivada de Gentoo, intenta ofrecer algo más fácil de usar conservando parte de su filosofía. Son opciones potentes, pero claramente orientadas a quienes ya controlan bastante.

Las mejores distros para seguridad, hacking ético y privacidad

Otro mundo aparte es el de las distribuciones enfocadas a ciberseguridad, auditorías, análisis forense o protección extrema de la privacidad. No son para usarlas como sistema de diario (salvo casos muy específicos), pero son herramientas imprescindibles para profesionales del sector.

Kali Linux y otras distros de pentesting

Puede ejecutarse instalada o en modo live desde USB, lo que facilita auditar sistemas sin dejar rastro en el disco duro. Eso sí, sus creadores insisten: no es una distro para usuarios novatos ni para tareas cotidianas; está pensada para gente que ya sabe lo que hace en seguridad.

Junto a Kali hay un buen puñado de distros similares: Parrot Security OS añade foco en anonimato y ligereza con escritorio MATE; BackBox (basada en Ubuntu) integra un kit completo de herramientas con entorno XFCE; BlackArch, derivada de Arch, ofrece un repositorio inmenso con más de un millar de utilidades de hacking clasificadas por categorías.

Para auditorías específicas, Xiaopan OS y WifiSlax se especializan en pruebas de seguridad de redes WiFi (WEP, WPA, WPA2), con suites como Aircrack-ng, wifite y similares, mientras que DEFT y CAINE son distros centradas en análisis forense digital, recuperación de evidencias y trabajo con imágenes de disco.

Firewalls y appliances de seguridad basados en Linux

Más allá del hacking ético, existen distros que convierten un PC viejo en un firewall o UTM completo para tu red. Normalmente se gestionan vía interfaz web y no se usan como escritorio.

ClearOS, IPFire, IPCop o Smoothwall permiten montar cortafuegos, proxies, VPNs, detección de intrusos, QoS y otros servicios para una pequeña empresa u oficina doméstica, sin necesidad de invertir en un appliance propietario. Muchas de ellas funcionan sobradamente con equipos modestos y 128 o 256 MB de RAM, así que aprovechar hardware antiguo aquí tiene todo el sentido.

Distros orientadas a privacidad y anonimato

Si lo que te preocupa es la vigilancia masiva, el rastreo y la filtración de datos, hay proyectos diseñados para minimizar tu huella digital. Tails (The Amnesic Incognito Live System) es probablemente el más famoso: se ejecuta como live desde USB, fuerza todo el tráfico a través de Tor y no guarda nada en el equipo al apagar, salvo que configures almacenamiento persistente cifrado.

Whonix adopta otro enfoque: combina dos máquinas virtuales, una que hace de gateway Tor y otra que es tu entorno de trabajo, de forma que aunque haya malware en el escritorio no pueda “filtrarse” fácilmente al exterior ni revelar tu IP real. Qubes OS va aún más allá, aislando aplicaciones y tareas en distintas VMs gestionadas por Xen, creando compartimentos estancos.

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SubgraphOS o SecurityOnion (esta última más orientada a monitorización y detección de intrusos en red) también intentan reforzar la seguridad mediante endurecimiento del kernel (PaX/grsecurity), sandboxing, cifrado y uso intensivo de redes anónimas.

Distros como Alpine Linux u OpenWall, aunque se pueden usar como sistemas generales, incorporan parches de seguridad y configuraciones agresivas para reducir la superficie de ataque, siendo habituales en entornos donde la seguridad pesa más que la comodidad.

Distribuciones ligeras para equipos antiguos o con pocos recursos

Una de las grandes ventajas de Linux es que permite resucitar ordenadores que Windows ya ha dejado tirados. Para ello existen distros específicamente recortadas en consumo de RAM y CPU, con escritorios muy ligeros y pocas aplicaciones de serie.

Ultraligeras: Tiny Core, SliTaz, Puppy, Damn Small Linux

Tiny Core es uno de los casos extremos: su ISO básica ronda los 20 MB e incluye lo mínimo para arrancar un escritorio. A partir de ahí, instalas extensiones según necesites. SliTaz mueve una instalación funcional en unos 100 MB, con navegador, editor de texto y utilidades básicas.

Sabores ligeros de grandes distros: Lubuntu, Xubuntu, LXLE, Linux Lite, Ubuntu Budgie

Si prefieres algo con base Ubuntu pero sin los requerimientos de GNOME, tienes varias opciones. Lubuntu usa LXQt y está pensada para dispositivos modestos pero relativamente modernos; Xubuntu se apoya en XFCE, muy equilibrado entre ligereza y comodidad.

LXLE toma Lubuntu como base y la adereza con aplicaciones preinstaladas útiles como LibreOffice o GIMP, mientras que Linux Lite emplea XFCE con una estética cercana a Windows XP y herramientas pensadas para usuarios novatos que migran desde Windows.

Ubuntu Budgie, aunque algo más vistosa, mantiene un consumo contenido y ofrece un escritorio moderno en máquinas con unos cuantos años, sin exigir gráficos potentes. En todos estos casos se conserva el acceso al enorme repositorio de software de Ubuntu, algo muy práctico.

Otras ligeras interesantes: Trisquel, Parabola, Q4OS, SparkyLinux, Porteus, Absolute, AntiX, Slax, Bodhi, Peppermint

Trisquel, nacida en la Universidad de Vigo, es una distro 100% software libre, con ediciones como Trisquel Mini para equipos limitados y un enfoque claro en educación y pequeñas organizaciones. Parabola, basada en Arch, sigue las directrices de la Free Software Foundation, eliminando binarios privativos y manteniendo un sistema simple y minimalista.

Q4OS recrea un entorno similar a Windows XP usando Trinity (fork de KDE 3) sobre base Debian, y funciona con hardware extremadamente modesto (Pentium 300 MHz, 128 MB de RAM). SparkyLinux, ligera y basada en Debian testing, ofrece varios escritorios (LXQt, MATE, KDE, etc.) y se dirige a todo tipo de usuarios.

Porteus pesa alrededor de 300 MB, se puede usar como live desde USB y arranca en segundos en equipos actuales. Slax, basado en Debian, también apuesta por el formato modular y puede correr en 32 y 64 bits. AntiX destaca por necesitar apenas 128 MB de RAM y trae herramientas como suite ofimática, navegador y gestor de copias de seguridad.

Absolute Linux, derivada de Slackware, está muy optimizada para escritorio, con algunos programas como Firefox y LibreOffice preinstalados, aunque requiere instalarse desde un asistente en modo texto. Bodhi Linux se basa en Ubuntu y usa el escritorio Moksha, muy ligero y pensado para que el usuario añada solo el software que necesita. Peppermint apuesta por combinar aplicaciones web y escritorio tradicional, ideal si trabajas mucho “en la nube”.

Distros parecidas a Windows o macOS para una transición suave

Si lo que te echa para atrás de Linux es la idea de enfrentarte a un escritorio “raro”, hay varias distros que han copiado sin pudor las líneas maestras de Windows y macOS para que te sientas como en casa desde el primer minuto.

Ya hemos mencionado Zorin OS y Elementary OS, pero también Linux Mint con Cinnamon o incluso Manjaro en sus sabores más tradicionales encajan bien para gente que no quiere reaprender desde cero cómo moverse por el sistema.

Distros empresariales y para servidores: estabilidad ante todo

En el mundo de los servidores y las organizaciones grandes, lo que manda es la previsibilidad, el soporte a largo plazo y la compatibilidad con software corporativo. Aquí entran en juego Rocky Linux, AlmaLinux, CentOS Stream, openSUSE Leap o el propio Debian estable.

Rocky Linux y AlmaLinux: herederos del espíritu CentOS

Tras el cambio de rumbo de CentOS, la comunidad reaccionó creando Rocky Linux (liderado por uno de los fundadores de CentOS) y AlmaLinux, ambos con el objetivo de ofrecer clones binarios 1:1 de Red Hat Enterprise Linux pero totalmente libres.

Eso implica ciclos de soporte de hasta una década, compatibilidad con aplicaciones certificadas para RHEL y estabilidad pensada para servidores de producción, VPS y entornos críticos. Hay scripts de migración para pasar desde CentOS u otros clones, y detrás hay fundaciones y comunidades muy activas.

openSUSE Leap, Debian estable y compañía

openSUSE Leap comparte parte de su base con SUSE Linux Enterprise, lo que le da una sólida reputación en entornos profesionales. Se combina con herramientas como YaST, Snapper y el uso de Btrfs para snapshots, haciendo sencilla la administración y la recuperación ante errores.

Debian estable, por su parte, sigue siendo una apuesta segura donde lo primordial es que el servidor arranque todos los días sin sorpresas. Y aunque CentOS Linux como tal ya no exista, CentOS Stream ocupa ahora un lugar intermedio entre Fedora y RHEL, interesante para desarrolladores que quieran ver qué se cuece en futuras versiones de Red Hat.

Errores típicos al empezar con Linux (y cómo evitarlos)

Cuando alguien se anima a instalar Linux por primera vez, hay ciertos tropiezos que se repiten una y otra vez. El más habitual es querer empezar directamente con Arch o Gentoo porque “son las mejores”, sin tener todavía soltura con la terminal o con conceptos básicos como particionado, arranque o permisos.

Otro clásico es instalar tres o cuatro escritorios diferentes en la misma distro “para probar”, llenando el sistema de paquetes redundantes y menús duplicados, o usar siempre la cuenta root para todo, con el riesgo de cargarse medio sistema por un comando mal escrito.

También conviene no caer en la tentación de copiar-pegar comandos de foros sin leer qué hacen, o esperar que programas .exe de Windows funcionen tal cual en Linux. Para aplicaciones específicas de Windows existen alternativas nativas muy decentes (LibreOffice, GIMP, Inkscape, Steam nativo, etc.), y para las que no, herramientas como Wine o las máquinas virtuales.

La mejor receta es empezar con una distro amigable, aprender poco a poco algunos comandos básicos, aprovechar la comunidad y documentarse antes de dar saltos “al vacío” a sistemas más complejos. Si algo sale mal, siempre puedes arrancar en modo live desde USB, recuperar datos y volver a intentarlo con más experiencia.

Con todo este abanico delante, la buena noticia es que no estás atado para siempre a tu primera elección: probar varias distros mediante live USB o en máquina virtual, experimentar, romper cosas y aprender en el proceso forma parte del espíritu de Linux. Sea cual sea tu perfil —usuario doméstico, desarrollador, sysadmin, gamer, estudiante o profesional de la seguridad— hay al menos una distribución que encaja contigo casi como un traje a medida, y dedicar un rato a descubrirla suele ser una de esas decisiones tecnológicas que se agradecen durante años.

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Actualización: 24/01/2026
Autor: Internet Paso a Paso

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