Qué es GNOME, características, historia y aplicaciones

Descubre qué es GNOME, sus características, versiones y apps clave. Entiende por qué es uno de los escritorios GNU/Linux más usados.

  • GNOME es un entorno de escritorio y plataforma de desarrollo libre, usado por la mayoría de distribuciones GNU/Linux y basado en tecnologías como GTK, GLib y D-Bus.
  • Su desarrollo es comunitario, con lanzamientos estables cada seis meses y una fuerte apuesta por la simplicidad, la accesibilidad y unas guías de interfaz coherentes.
  • Desde GNOME 1.x y 2.x hasta la serie 3.x y las versiones 40+, el escritorio ha evolucionado hacia una experiencia centrada en GNOME Shell, espacios de trabajo y gestos.
  • Incluye un amplio ecosistema de aplicaciones integradas y extensiones que permiten adaptar el escritorio a distintos flujos de trabajo y niveles de personalización.

Escritorio GNOME en Linux

GNOME es mucho más que “la cara” de muchas distribuciones GNU/Linux: es un entorno de escritorio completo, una colección de aplicaciones y una plataforma de desarrollo pensada para ser sencilla, moderna y coherente. Si usas Ubuntu, Fedora, Debian o cualquier otra distro popular, es muy probable que te hayas topado con él, aunque a veces ni siquiera se mencione su nombre durante la instalación.

En las próximas líneas vas a encontrar una visión muy completa y actual de qué es GNOME, cómo funciona, en qué se diferencia de otros escritorios como KDE Plasma, qué componentes lo forman, cuáles son sus aplicaciones más importantes y cómo ha ido evolucionando desde finales de los 90 hasta las versiones modernas como GNOME 40, 44, 45 o 46. La idea es que termines el artículo sabiendo exactamente qué ofrece, qué ventajas tiene y en qué casos te puede encajar mejor.

Qué es GNOME y de dónde sale

GNOME es un entorno de escritorio e infraestructura de desarrollo de software libre, diseñado principalmente para sistemas basados en Unix y, en especial, para GNU/Linux. Se ejecuta sobre arquitecturas como x86-64 y muchas otras, y está disponible en la mayoría de distribuciones importantes: Fedora, Debian, Ubuntu, Arch Linux, Manjaro, Red Hat Enterprise Linux, SUSE, EndeavourOS, Gentoo, SteamOS o incluso sistemas tipo Unix como FreeBSD y Solaris.

El proyecto arranca en agosto de 1997 de la mano de los desarrolladores mexicanos Miguel de Icaza y Federico Mena. Su objetivo original era crear un escritorio completamente libre, en contraste con KDE, que entonces dependía del toolkit Qt bajo una licencia considerada no plenamente libre. Por eso GNOME se construye sobre GTK+ y GLib, bibliotecas bajo LGPL que permiten tanto software libre como propietario enlazado a ellas.

En sus inicios el nombre GNOME era el acrónimo de “GNU Network Object Model Environment”, porque la idea era crear algo parecido a un framework de componentes distribuidos al estilo OLE de Microsoft. Con el tiempo, esa parte de “modelo de objetos distribuidos” se fue dejando de lado y hoy en día el nombre GNOME se usa tal cual, sin intentar desplegar el acrónimo.

GNOME forma parte oficialmente del Proyecto GNU, está desarrollado por la Fundación GNOME y liberado bajo licencias GPL2+, GPL3+ y LGPL 2.1+ según el componente. El código está vivo y en desarrollo continuo, con un modelo de publicación muy claro: una gran versión estable cada unos seis meses, acompañada de actualizaciones menores de corrección de errores.

Modelo de desarrollo, comunidad e idiomas

Como muchos proyectos de software libre, el desarrollo de GNOME se organiza de forma abierta y colaborativa. La coordinación se hace sobre todo en listas de correo públicas, canales de chat y sistemas de seguimiento de errores. Cada módulo (por ejemplo, Nautilus, Mutter, Evince…) tiene su propio mantenedor y su ciclo de versiones, pero todos se sincronizan para encajar en los lanzamientos semestrales del escritorio completo.

El código fuente de cada versión se publica en repositorios oficiales y en el servidor de descargas de GNOME, donde también se conservan las versiones antiguas. A partir de ahí, las distribuciones empaquetan el escritorio en forma de paquetes binarios, de manera que el usuario normal no tiene que compilar nada; aun así, es posible compilar todo desde cero mediante scripts y sistemas de construcción como Meson (que ha ido sustituyendo poco a poco al tradicional autotools) o herramientas de integración como BuildStream.

La comunidad de GNOME tiene dos grandes citas anuales: GUADEC (la conferencia europea principal) y GNOME.Asia, en las que se marcan hojas de ruta, se muestran prototipos y se decide gran parte de la dirección futura del proyecto. De hecho, muchas versiones importantes han tomado su nombre en clave de las ciudades que han acogido estos eventos, como Rīga o Katmandú.

En cuanto a internacionalización, GNOME está traducido a casi dos centenares de idiomas, con un porcentaje de traducción muy alto (superior al 80%) en más de 30-40 lenguas, entre ellas el español de España y de Latinoamérica. Esto implica que, al iniciar sesión, la mayoría de menús, opciones y mensajes aparecen directamente en tu idioma.

Tecnología base y componentes internos

Una de las claves de GNOME es que no es solo un “skin” bonito, sino una plataforma tecnológica entera sobre la que se construyen aplicaciones. El escritorio se apoya en varios pilares:

  • GLib y GObject: biblioteca de utilidades y sistema de objetos base.
  • GTK (GTK+): toolkit gráfico para construir interfaces.
  • Cairo para dibujo vectorial 2D y Pango para tipografía internacionalizada.
  • D-Bus como sistema de comunicación entre procesos.
  • Clutter y tecnologías gráficas aceleradas para animaciones e interfaces fluidas.
  • PulseAudio (y hoy PipeWire en muchas distros) para el audio.
  • GStreamer como columna vertebral multimedia.
  • Servicios especializados como NetworkManager, PackageKit, Telepathy, WebKit, etc.

Sobre este conjunto se construyen piezas clave del sistema: GNOME Shell como interfaz gráfica principal, el compositor y gestor de ventanas Mutter (que soporta tanto X11 como Wayland), el gestor de sesiones GDM, el índice de búsqueda Tracker, la capa de archivos virtuales GVfs, la base de configuración dconf/GSettings o componentes de escritorio remoto, gestión de color, udev, etc.

Cada componente se versiona de forma independiente, pero los mantenedores coordinan sus calendarios para que cada seis meses salga un GNOME estable “redondo”. En esas releases se incluyen también las bibliotecas actualizadas (GTK, GLib…) y se decide qué proyectos experimentales entran o se quedan fuera del set oficial.

Historia de GNOME: de la serie 1.x a las versiones 2, 3 y 40+

El desarrollo de GNOME arranca oficialmente en agosto de 1997 y la primera versión estable, GNOME 1.0, llega en marzo de 1999. Desde entonces, el escritorio ha pasado por varias etapas muy marcadas.

La serie GNOME 1.x (con versiones como 1.0.53 “October”, 1.2 “Bongo” o 1.4 “Tranquility”) puso las bases del escritorio, pero todavía estaba lejos de la pulidez actual. El gran salto llega con GNOME 2.0 en 2002, la primera release sobre GTK+ 2, con mejoras muy grandes de usabilidad y el nacimiento de las famosas Human Interface Guidelines (HIG), que marcan cómo deben diseñarse las aplicaciones para ser coherentes y fáciles de usar.

Durante la etapa 2.x se van sucediendo versiones cada seis meses con mejoras de rendimiento, nuevas aplicaciones y pulido general: 2.6 introduce Nautilus como gestor de archivos “espacial”, 2.8 integra mejor los dispositivos extraíbles y añade Evolution, 2.10 incorpora Totem y Sound Juicer, 2.12 trae Evince y el tema Clearlooks, 2.14 optimiza mucho el rendimiento y pasa a GStreamer 0.10, 2.16 añade Tomboy, Baobab y Orca, 2.18 integra Seahorse para cifrado, 2.20 mejora Evolution, 2.22 suma Cheese y GVfs, 2.26 trae Brasero y mejoras en vídeo, 2.28 añade mejor gestión de Bluetooth…

La rama 2.30 y 2.32 sirve como transición a algo mucho más rompedor: GNOME 3.0. Lanzada finalmente en abril de 2011 (tras varios retrasos desde 2010), esta versión introduce GNOME Shell, abandona el viejo Metacity en favor de Mutter y apuesta por un modelo de interacción completamente distinto, mucho más centrado en la vista general de actividades y en los espacios de trabajo dinámicos.

Desde 3.0 en adelante, cada release 3.x incorpora cambios bastante potentes: 3.2 añade cuentas en línea y nuevos gestores de documentos/contactos, 3.4 actualiza el look y apps como Web, 3.6 renueva la pantalla de bloqueo y suma Cajas y Relojes, 3.8 introduce el modo “clásico” parecido a GNOME 2, 3.10 añade la aplicación Software y soporte inicial para Wayland, 3.12-3.22 van puliendo todo esto, añadiendo soporte de alta resolución, mejorando Gedit, integrando Flatpak, activando Wayland por defecto en muchas distros, refinando las preferencias y sumando funciones como Luz nocturna, mejor geolocalización o nuevos paneles de configuración.

Con GNOME 3.24, 3.26, 3.28, 3.30, 3.32 y 3.34 se mejora el aspecto visual (tipografía Cantarell actualizada, iconos nuevos, escalado fraccional experimental), se añaden apps como Usage, Podcasts, se refuerza el rendimiento, se incluyen controles parentales, modo “No molestar”, se pulen Cajas, Web y Software, y se hace mucho trabajo de limpieza interna.

La versión 3.36 y, sobre todo, 3.38 sirven de puente hacia un cambio de numeración: a partir de ahí, GNOME pasa de 3.x a GNOME 40. Este nuevo esquema renombra las releases (40, 41, 42, 43, 44, 45, 46…) pero mantiene el ritmo de seis meses, con números pares para versiones estables y sufijos alfa/beta/rc para las de prueba.

De GNOME 40 a GNOME 46: cambios recientes

La llegada de GNOME 40 (marzo de 2021) trae una reorganización visual bastante llamativa: la vista de actividades pasa a un diseño horizontal, en el que los espacios de trabajo se organizan de izquierda a derecha. Se mejoran los gestos de touchpad para saltar entre escritorios y la experiencia general se vuelve más consistente.

En GNOME 41 (septiembre de 2021) se añade un panel nuevo para gestión de energía en portátiles, con modos de rendimiento. GNOME Software recibe una buena capa de pintura, se crea la app Conexiones para escritorio remoto (sustituyendo parte de lo que hacía Boxes), se pulen los ajustes de multitarea y se mejora la configuración de redes móviles (2G, 3G, 4G, LTE).

GNOME 42 (marzo de 2022) marca un antes y un después en temas y apariencia: introduce Libadwaita y un sistema de tema claro/oscuro unificado, se estrena una nueva herramienta de captura de pantalla y vídeo integrada, y se cambian aplicaciones por defecto: el nuevo Text Editor sustituye a Gedit para usuarios básicos y Console toma el relevo de Terminal/Tilix como terminal más simple.

Con GNOME 43 “Guadalajara” (septiembre de 2022) llegan las configuraciones rápidas en la bandeja superior, un Nautilus (Archivos) portado a GTK4, un panel de seguridad del dispositivo en Configuración y mejoras en GNOME Web con soporte para aplicaciones web y extensiones basadas en los sistemas de Firefox o Chrome.

GNOME 44 “Kuala Lumpur” (marzo de 2023) pule aún más el escritorio: se añade una vista de cuadrícula en el selector de archivos GTK4, se rediseñan paneles de ajustes como Seguridad del dispositivo, Accesibilidad, Sonido o Teclado y touchpad, se mejora el menú de ajustes rápidos (Bluetooth con lista de dispositivos, sección de apps en segundo plano) y se incorporan nuevas aplicaciones al programa GNOME Circle. Muchas distros, como Fedora Linux 38 o Ubuntu 23.04, adoptan esta versión rápidamente.

En GNOME 45 “Rīga” (septiembre de 2023) uno de los cambios más visibles es el nuevo indicador de espacios de trabajo en la barra superior, que sustituye al antiguo botón “Actividades” y al menú de aplicación. Se optimiza el rendimiento de las búsquedas, se introduce un indicador de cámara, se actualizan cursores y se refina el estilo visual claro. Nuevos fondos, mejoras en la reproducción de vídeo por hardware y muchas pequeñas mejoras en apps del núcleo completan la release.

GNOME 46 “Katmandú” (marzo de 2024) da otro empujón importante. Nautilus (Archivos) recibe una búsqueda global mucho más potente, capaz de buscar en varias ubicaciones a la vez, se refactoriza internamente para mejorar el rendimiento en copias grandes y se hace instantáneo el cambio entre vista de lista y cuadrícula. La experiencia de escritorio remoto se refuerza con una opción de inicio de sesión específicamente remota, que permite configurar la pantalla desde el lado del cliente.

Además, la sección de Cuentas en línea incorpora soporte para Microsoft OneDrive; puedes conectar tu cuenta Microsoft 365 y navegar por tus archivos en la barra lateral de Archivos como si fueran carpetas locales. La app Configuración reorganiza secciones para que sea más intuitivo moverse por ellas y se modernizan interfaces para seguir las últimas guías de diseño. Gracias a la financiación de entidades como Igalia o el Sovereign Tech Fund, se invierte mucho en accesibilidad, con grandes mejoras en Orca, el lector de pantalla.

En el plano técnico, GNOME 46 introduce nuevos renderizadores en GTK que permiten textos e interfaces más nítidos, mejor escalado fraccional, grandes mejoras en rendimiento (menor uso de memoria en la búsqueda, grabación de pantalla más eficiente, terminales mucho más rápidas) y avances en seguridad frente a malware en componentes como el visor de imágenes o la búsqueda. También aparece el soporte experimental para frecuencia de refresco variable (VRR), activable vía gsettings para obtener una reproducción de vídeo más suave en monitores compatibles.

Interfaz, diseño y filosofía de uso

Si intentamos resumir la filosofía de GNOME, podríamos decir que se centra en simplicidad, coherencia y productividad. Los desarrolladores han preferido eliminar opciones poco usadas antes que llenar las preferencias de interruptores que solo unos pocos tocan, algo que ha generado debates pero que da como resultado un escritorio bastante limpio y fácil de entender.

La interfaz moderna gira alrededor de GNOME Shell. En la parte superior hay una barra que, según la versión, muestra el indicador de espacios de trabajo, la fecha y hora (que abre calendario y notificaciones) y el menú de estado del sistema, donde puedes cambiar el volumen, la conexión de red, activar el modo oscuro, la luz nocturna, el modo “no molestar”, ajustar el rendimiento o apagar/reiniciar el equipo.

La vista general de actividades (a la que se accede con la tecla Súper/Windows, la esquina activa o el indicador superior) muestra una panorámica del escritorio con las ventanas abiertas y un panel lateral de aplicaciones favoritas y espacios de trabajo. Desde ahí puedes buscar aplicaciones, archivos, ajustes o incluso acciones, simplemente escribiendo.

GNOME aprovecha la aceleración gráfica para ofrecer animaciones suaves pero discretas, sin caer en efectos “de feria” como los días de Compiz y su cubo 3D. La idea es que los movimientos ayuden a entender qué está pasando (qué ventana se mueve, qué escritorio aparece) sin distraer ni gastar recursos a lo loco.

Escritorios virtuales, notificaciones y bloqueo

Una de las herramientas clave del flujo de trabajo en GNOME son los espacios de trabajo virtuales. Puedes repartir tus ventanas entre varios escritorios lógicos (por ejemplo, uno para trabajo, otro para comunicaciones, otro para ocio) y saltar entre ellos con gestos de touchpad o atajos de teclado como Super+PgUp/PgDn o combinaciones similares según la distro.

La parte central de la barra superior, con la hora y la fecha, abre el área de notificaciones y calendario. Ahí se agrupan los avisos de correo, mensajes, reproductores de música, etc., muchas veces con acciones rápidas (pausar, responder, abrir) sin necesidad de cambiar de ventana. El calendario se puede sincronizar con cuentas en la nube como Google para mostrar tus eventos diarios.

Cuando te levantas del ordenador, puedes bloquear la sesión. GNOME muestra entonces una pantalla de bloqueo desde la que puedes ver algunas notificaciones no sensibles, pero no interactuar con el resto del escritorio hasta que vuelvas a introducir tu contraseña o uses otro método de autenticación. Todo tu trabajo se queda tal cual estaba.

Si las notificaciones te interrumpen demasiado, existe un modo “No molestar” que silencia los globos emergentes pero sigue registrando los avisos para consultarlos luego en el panel de notificaciones.

Personalización: ajustes, Retoques y extensiones

De fábrica, GNOME ofrece en la app Configuración un conjunto razonable de opciones: red (cable, WiFi, VPN), Bluetooth, aparatos de sonido, pantallas y escalado, impresoras, energía, teclado y atajos, idioma y formato regional, fondos de pantalla, cuentas en línea, accesibilidad, usuarios, etc. Es más que suficiente para la gran mayoría de usuarios.

Para personalizar un poco más el aspecto y el comportamiento hay una aplicación adicional llamada Retoques (GNOME Tweaks), que muchas distros instalan opcionalmente. Desde ahí puedes cambiar fuentes, comportamiento del ratón, elementos de la barra superior, activar o desactivar iconos en el escritorio (dependiendo de la versión), ajustar animaciones y otros detalles que no quieren sobrecargar el panel principal de Configuración.

Si aun así se te queda corto, entra en juego el sistema de extensiones de GNOME Shell. Se trata de pequeños complementos que alteran o amplían el comportamiento del shell: desde añadir un dock lateral (como Dash to Dock) hasta mostrar el tiempo, reordenar elementos de la barra superior, modificar el conmutador de ventanas, etc. Se pueden instalar desde el repositorio oficial de extensiones o mediante paquetes de la distro / Flatpak.

La combinación GNOME + extensiones permite acercarse mucho a escritorios más clásicos o a docks al estilo macOS, pero siempre con la advertencia de que las extensiones pueden romperse al cambiar de versión del shell y conviene no instalar decenas porque pueden afectar al rendimiento.

Accesibilidad y usabilidad

Uno de los focos históricos del proyecto ha sido la accesibilidad. GNOME incluye el toolkit ATK y la infraestructura AT-SPI para que tecnologías de asistencia puedan leer y manipular la interfaz: lectores de pantalla como Orca, métodos de entrada alternativos como Dasher, teclados en pantalla, alertas visuales, filtros de teclado, navegación con el ratón mediante teclado, texto grande, alto contraste, etc.

Las Human Interface Guidelines sirven de referencia a los desarrolladores para que las aplicaciones sean consistentes y fáciles de entender: colocación de botones, espaciado, comportamiento de diálogos, atajos de teclado recomendados… De este modo, cuando aprendes a usar una app de GNOME, no partes desde cero con el resto, porque todas comparten la misma lógica de diseño.

Desde GNOME 2 el enfoque se ha orientado a la productividad y a reducir la fricción: menos menús recargados, menos ventanas de opciones infinitas y más decisiones sensatas por defecto. Esto no ha gustado a todo el mundo, pero sí ha ayudado a que muchas personas que llegan de Windows o macOS se adapten rápido al entorno.

Aplicaciones principales del ecosistema GNOME

GNOME no se limita a ofrecer un escritorio vacío: incluye un conjunto muy amplio de aplicaciones integradas que cubren casi todas las tareas básicas de un usuario medio sin necesidad de instalar nada extra.

Entre las aplicaciones más representativas están:

  • Archivos (Nautilus): gestor de archivos sencillo pero potente, con pestañas, vistas de lista/cuadrícula, búsqueda, renombrado masivo, compresión/descompresión, integración con servicios en la nube y ubicaciones remotas.
  • Evince: visor de documentos para PDF y otros formatos, diseñado para unificar lo que antes se hacía con múltiples visores distintos.
  • Eye of GNOME: visor de imágenes ligero.
  • Web (Epiphany): navegador web basado en WebKit, integrado con el escritorio y con soporte para aplicaciones web y extensiones.
  • Videos (Totem): reproductor de vídeo sencillo, con soporte de plugins y múltiples formatos vía GStreamer.
  • Música: reproductor de música con interfaz limpia, pensado para colecciones locales.
  • Mapas: app de mapas con datos de OpenStreetMap.
  • Geary o Evolution: clientes de correo y gestión de información personal (correo, calendario, contactos, tareas).
  • Calculadora, Calendario, Relojes, Meteorología: utilidades básicas integradas.
  • Discos y Analizador de uso de disco: herramientas para gestionar particiones, dispositivos y analizar qué ocupa espacio.
  • Monitor del sistema/Usage: para ver procesos, consumo de CPU, memoria y disco.
  • Software: centro de aplicaciones para instalar y actualizar programas de la distro y Flatpaks.
  • Terminal y Console: emuladores de terminal adaptados a perfiles de usuario distintos (básico / avanzado).
  • Cheese: aplicación para usar la webcam y tomar fotos o vídeos.
  • Cajas: gestión de máquinas virtuales y escritorios remotos de forma sencilla.
  • Notas, Documentos, Libros, Contactos: pequeñas apps centradas en tareas concretas, siempre siguiendo las guías de interfaz de GNOME.

A todo esto se suma el ecosistema de GNOME Circle, que agrupa aplicaciones de terceros que siguen las guías de diseño del proyecto y se integran muy bien en el escritorio: editores de audio y vídeo, juegos, clientes de mensajería, herramientas de diseño, etc.

GNOME frente a KDE Plasma y otros escritorios

Cuando se compara GNOME con KDE Plasma, la diferencia más evidente está en la filosofía: KDE apuesta por ofrecer un nivel de personalización enorme, con paneles, widgets, temas, efectos y opciones para casi todo, mientras que GNOME se inclina por pocas opciones claras y una experiencia muy guiada desde el principio.

Si vienes de Windows, el enfoque de KDE (barra de tareas en la parte inferior, botón de inicio, menú clásico) te resultará familiar. GNOME, en cambio, se aleja bastante del modelo tradicional y se parece más a una mezcla entre macOS y un sistema pensado también para pantallas táctiles, con énfasis en la vista general, gestos y espacios de trabajo.

En rendimiento y consumo de recursos, ambas opciones han mejorado muchísimo con los años. GNOME ha logrado reducir bastante la memoria necesaria y pulir el comportamiento con GPU, aunque siempre habrá quien note diferencias dependiendo del hardware y de las extensiones que instale. KDE también es muy eficiente pese a todas sus opciones.

A la hora de elegir, lo importante es el tipo de usuario: si prefieres que todo venga muy ordenado, con pocas distracciones y una curva de aprendizaje corta, GNOME encaja muy bien. Si te encanta salsear con cada mínimo detalle del escritorio, cambiar efectos, paneles y temas constantemente, probablemente Plasma te resulte más divertido.

En cualquier caso, ambos entornos son maduros, estables, con años de desarrollo a sus espaldas y presentes en multitud de distribuciones; de hecho, muchos usuarios acaban alternando según la máquina o la distro que usen en cada momento.

Críticas, bifurcaciones y recepción en la comunidad

El cambio de GNOME 2 a GNOME 3 fue uno de los movimientos más polémicos de la historia del escritorio en GNU/Linux. La desaparición de la barra de menús clásica y la barra de tareas, la nueva metáfora de actividades y la reducción drástica de opciones de personalización provocaron un rechazo considerable en una parte de la comunidad.

De esa insatisfacción nacen proyectos como MATE, que toma el código de GNOME 2 para mantener vivo el escritorio “de toda la vida”, o Cinnamon, creado por el equipo de Linux Mint sobre GNOME Shell pero con un diseño más tradicional. También hubo forks muy cortos en el tiempo como GoneME, fruto de desacuerdos con cambios concretos.

Incluso figuras como Linus Torvalds, creador del kernel Linux, criticaron abiertamente las primeras versiones de GNOME 3 por considerar que dificultaban el trabajo real en el escritorio; durante un tiempo dejó de usar GNOME, aunque años después volvió a él al comprobar que las cosas habían mejorado, especialmente gracias al ecosistema de extensiones y a la aplicación Retoques.

A partir de aproximadamente 2015, la percepción general ha ido cambiando: cada versión ha aportado refinamientos, nuevas funcionalidades y más estabilidad, hasta el punto de que proyectos que se habían alejado —como Debian, que pasó a usar Xfce en lugar de GNOME 3 en su día— han terminado regresando a GNOME como opción por defecto en versiones posteriores (por ejemplo, en Debian 8 “Jessie”).

Hoy GNOME se considera uno de los entornos de escritorio más pulidos y coherentes del ecosistema libre, con una base de usuarios muy grande tanto en el escritorio tradicional como en dispositivos más experimentales, y especialmente fuerte en distros como Fedora o Ubuntu.

Visto todo lo anterior, GNOME se puede entender como un proyecto que ha pasado de ser “el otro escritorio de Linux” a convertirse en una plataforma madura, con criterio propio, que prioriza la consistencia, el diseño y la accesibilidad por encima de acumular opciones, y que sigue evolucionando a un ritmo constante sin perder de vista ni a los usuarios finales ni a los desarrolladores que construyen aplicaciones encima de él.

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Actualización: 17/02/2026
Autor: Internet Paso a Paso

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