- Ubuntu 26.04 LTS introduce Wayland por defecto, nuevas apps en GTK4 y utilidades clave reescritas en Rust para mejorar estabilidad y seguridad.
- La versión incorpora kernel 7.0, Mesa 26, mejoras en cifrado con TPM 2, panel de bienestar y mejores opciones de energía y escritorio remoto.
- Se retira «Programas y actualizaciones» de la instalación por defecto, se refuerza el Centro de aplicaciones y se centraliza la gestión de seguridad en Security Center.
- Ofrece hasta 10 años de soporte con Ubuntu Pro, requisitos de hardware revisados y una ruta de actualización clara desde 24.04 LTS.
Ubuntu 26.04 LTS, con nombre en clave «Resolute Raccoon», se presenta como una de esas ediciones que marcan época dentro del ecosistema de Canonical. No solo supone el relevo natural de Ubuntu 24.04 LTS, sino que reúne dos años de cambios acumulados, ajustes de estabilidad y mejoras profundas en rendimiento, seguridad y experiencia de escritorio que afectan a prácticamente todos los rincones del sistema. Si usas Ubuntu a diario, esta es una de esas versiones que merece la pena mirar con lupa.
En el mundo de las distribuciones Linux, las ediciones LTS son las que se recomiendan para el día a día, empresas y usuarios que no quieren sorpresas. Canonical sigue apostando por ese modelo, pero con Ubuntu 26.04 LTS sube el listón: se abandona X11 en el escritorio GNOME, se introducen utilidades críticas reescritas en Rust, se reorganizan aplicaciones históricas como «Programas y actualizaciones» y se refuerza la integración con hardware moderno y tecnologías gráficas actuales. Todo ello acompañado de un ciclo de soporte más largo que nunca y requisitos de hardware revisados para ajustarse a cómo usamos hoy el ordenador.
En la actualidad, cada Ubuntu LTS disfruta de hasta 10 años de soporte estándar más 5 adicionales en algunos escenarios, gracias a la combinación del mantenimiento clásico y los programas de soporte extendido de Canonical. El ciclo común es: 5 años de soporte estándar (parches de seguridad, actualizaciones importantes y cuidado de la base del sistema) y otros 5 años de mantenimiento ampliado (Ubuntu Pro y servicios ESM, Expanded Security Maintenance), pensados sobre todo para entornos empresariales y servidores críticos.
Canonical ha ido ampliando esta ventana de soporte con el tiempo a raíz de la «buena recepción y el creciente interés en una cobertura de ciclo de vida más larga». El objetivo es claro: que los usuarios, tanto domésticos como corporativos, puedan instalar una LTS y olvidarse de cambios traumáticos durante más de una década, actualizando solo cuando realmente lo necesiten.
En paralelo a las LTS, Ubuntu mantiene las versiones intermedias o interim, que se lanzan cada seis meses y se mantienen 9 meses. Estas ediciones sirven como campo de pruebas para funciones nuevas, cambios de escritorio, mejoras en el stack gráfico y el kernel. Buena parte de lo que llega pulido a una LTS se cocina primero en las interim, de modo que, cuando aterriza en una edición de soporte prolongado, ya ha pasado por varias rondas de pruebas y correcciones.
La infraestructura de Canonical para distribuir estas imágenes se apoya en distintos servidores: el principal, con las ISO de escritorio y servidor más populares, y el cdimage server, donde se alojan imágenes alternativas, arquitecturas menos habituales y builds experimentales o no comerciales que mantienen sus propias comunidades. Las versiones antiguas que ya no tienen soporte pasan al dominio old-releases.ubuntu.com, quedando archivadas para quien aún necesite acceder a ellas, aunque sin parches de seguridad presentes.
Fecha de lanzamiento y periodo de soporte de Ubuntu 26.04 LTS

Ubuntu 26.04 LTS está programado para salir oficialmente el 23 de abril de 2026, siguiendo la habitual cadencia de Canonical de lanzar una LTS cada dos años. Esta edición será el relevo directo de 24.04 LTS y, como es habitual, está pensada para convertirse en la base estable para equipos de escritorio, portátiles y servidores durante un ciclo muy largo.
El soporte estándar de Ubuntu 26.04 LTS se extenderá hasta 2031, ofreciendo durante todo ese periodo actualizaciones de seguridad, correcciones de errores importantes y, en general, un sistema que se mantendrá al día sin necesidad de saltar a una nueva versión cada poco. A partir de ahí, los usuarios que se acojan a Ubuntu Pro y otros servicios de Canonical podrán prolongar ese mantenimiento varios años más, especialmente en lo relativo a parches de seguridad para paquetes críticos.
El calendario de lanzamientos de Canonical también marca un hito importante dentro del ciclo de cada LTS: el lanzamiento de la versión 26.04.1. Esta primera revisión acumulativa, que reúne correcciones tempranas, suele publicarse unos meses más tarde (en este caso, agosto de 2026) y es el punto a partir del cual Canonical habilita las actualizaciones automáticas desde la LTS anterior usando las herramientas gráficas y de línea de comandos estándar.
Hasta que llegue ese momento, quien quiera actualizar desde una LTS previa tendrá que hacerlo forzando el proceso con parámetros específicos y asumiendo algunos riesgos adicionales. Es la manera que tiene Canonical de asegurarse de que el grueso de usuarios de LTS den el salto cuando el sistema ya ha recibido varias rondas de pulido posterior al lanzamiento inicial.
Más allá de 2031, el horizonte de soporte ampliado y las extensiones orientadas al sector profesional permiten que esta misma base de Ubuntu se mantenga viva hasta rondar los 15 años en algunos escenarios. Para organizaciones que despliegan cientos o miles de máquinas, esta previsibilidad del ciclo de vida es casi tan importante como las propias novedades técnicas.
Novedades clave de Ubuntu 26.04 LTS
Ubuntu 26.04 LTS condensa dos años de mejoras acumuladas desde 24.04 LTS, y aunque su foco sigue siendo la estabilidad, trae una lista de cambios más que notable. Canonical ha aprovechado este ciclo para modernizar los cimientos del sistema, actualizar el escritorio GNOME, renovar aplicaciones por defecto, reforzar la seguridad y poner al día el soporte para hardware y gráficos actuales.
Uno de los cambios más llamativos es la consolidación de Wayland como sesión gráfica principal en GNOME, con la desaparición de la sesión X11/Xorg por defecto. A esto se suma la aparición de nuevas aplicaciones escritas con tecnologías modernas como GTK4 y Rust, una revisión del proceso de arranque con Dracut y una batería de mejoras en el ámbito de la energía, el bienestar digital y la accesibilidad.
También hay movimientos polémicos, como la retirada de la herramienta gráfica «Programas y actualizaciones» de las instalaciones nuevas, pese a que seguirá disponible en los repositorios. Canonical intenta así ordenar un panorama de gestión de software que llevaba años arrastrando cierta confusión, concentrando funciones en menos utilidades: el Centro de aplicaciones, la herramienta de Actualización de software y el nuevo Security Center.
En el apartado gráfico, la combinación del kernel Linux 7.0 y Mesa 26 desbloquea un abanico de tecnologías como HDR, VRR y escalado fraccional mejorado, sumando además el soporte integrado para CUDA y ROCm en los repositorios para tareas de IA y cómputo acelerado. Todo ello hace que la experiencia en pantallas modernas y equipos potentes gane varios enteros.
Por debajo, se han reescrito utilidades críticas en Rust, se ha reorganizado el paquete linux-firmware en subpaquetes más pequeños y se han introducido mejoras en cifrado con TPM 2. También se estrenan herramientas como el panel de bienestar (Wellbeing), un nuevo Centro de seguridad, un gestor de recursos actualizado y un escritorio remoto más robusto y eficiente.
Adiós a X11 por defecto y transición a Wayland
Una de las decisiones más simbólicas de Ubuntu 26.04 LTS es el final de la sesión X11 para el escritorio GNOME en las instalaciones estándar. Después de casi cuatro décadas sosteniendo el entorno gráfico en sistemas tipo Unix y Linux, X11 cede el protagonismo a Wayland, que pasa a ser la sesión por defecto en Ubuntu Desktop.
Este cambio no es solo técnico: supone cerrar una etapa histórica en la que X11 ha sido la capa gráfica de referencia. Wayland está diseñado para eliminar capas heredadas, reducir latencias y mejorar la seguridad, evitando, por ejemplo, que una aplicación pueda espiar la entrada de teclado o ratón de otra con tanta facilidad como ocurría bajo X11. Para el usuario, esto se traduce en un escritorio más fluido, animaciones más suaves y una base más preparada para los monitores actuales.
Ubuntu 26.04 LTS sigue ofreciendo compatibilidad con aplicaciones que dependen de X11 gracias a XWayland, una capa que permite ejecutar software antiguo en un entorno Wayland sin que el usuario tenga que hacer nada especial. Además, quienes realmente necesiten la sesión clásica Xorg para casos muy concretos pueden seguir instalando los paquetes de xserver correspondientes desde los repositorios oficiales.
La transición también repercute en el soporte de pantallas: se mejora la compatibilidad con HDR (alto rango dinámico), VRR (frecuencia de refresco variable) y se afinan los niveles de escalado fraccional, lo que facilita usar monitores de alta densidad de píxeles sin que la interfaz se vea ni minúscula ni gigante. Al mismo tiempo, se trabaja el control sobre el escalado de aplicaciones heredadas, para reducir problemas con programas que no están adaptados a entornos de alta resolución.
Para los usuarios que dependen de herramientas ligadas a X11, esta LTS implica revisar con calma su flujo de trabajo. Aunque gran parte del software gráfico funciona ya bien sobre Wayland con XWayland como puente, algunos nichos muy específicos pueden requerir ajustes o pruebas previas antes de adoptar 26.04 LTS como entorno principal.
Dracut como nuevo initramfs en instalaciones recientes
Otra novedad importante, aunque mucho menos vistosa, es la adopción de Dracut como generador de initramfs para las nuevas instalaciones de Ubuntu 26.04 LTS. El initramfs es el entorno mínimo que se carga en memoria al arrancar para montar el sistema de archivos real y continuar el proceso de inicio del sistema operativo.
Con Dracut, Ubuntu busca un initramfs más predecible, modular y orientado a eventos. Para el usuario medio, el cambio apenas se nota, pero para administradores, desarrolladores y quienes depuran problemas de arranque, esto supone una base más clara, con menos sorpresas y más control sobre qué componentes se incluyen y cómo se gestionan.
Al ser una herramienta muy extendida en otras distribuciones, Dracut también acerca a Ubuntu a ciertos estándares de facto dentro del ecosistema Linux, facilitando documentación compartida, conocimientos reutilizables y una convergencia de prácticas que reducen la fragmentación. En cualquier caso, no se trata de un cambio que afecte a las instalaciones existentes de forma abrupta: está orientado sobre todo a nuevas instalaciones limpias.
Mejoras en cifrado de disco y seguridad con TPM 2
Ubuntu 26.04 LTS refuerza el apartado de seguridad de disco incorporando mejoras en el cifrado de unidades aprovechando TPM 2 (Trusted Platform Module) cuando el hardware lo permite. El instalador ahora ofrece de manera más integrada la opción de cifrado de disco completo respaldado por el TPM, facilitando la gestión de claves y el proceso de desbloqueo del sistema.
La gestión de estas claves se centraliza en el nuevo Centro de seguridad (Security Center), donde podemos revisar el estado de la seguridad del sistema, la compatibilidad de los módulos del kernel relevantes y las advertencias asociadas. Esto hace más sencillo para el usuario saber qué está ocurriendo por debajo cuando su equipo cifra el almacenamiento y qué implicaciones tiene en caso de cambio de hardware o placa base.
Quien prefiera ceñirse a la vía tradicional seguirá teniendo a su disposición el cifrado mediante LUKS, exactamente igual que en versiones anteriores. La idea no es obligar a todo el mundo a usar TPM, sino ampliar las posibilidades para quienes dispongan de equipos modernos y quieran un equilibrio más cómodo entre seguridad y facilidad de uso.
Estas mejoras en cifrado forman parte de una estrategia más amplia de Canonical para reforzar la seguridad por defecto de Ubuntu, algo clave en una LTS que va a permanecer en producción durante muchos años. Combinadas con el soporte prolongado y las políticas de actualizaciones de seguridad, convierten a Ubuntu 26.04 LTS en una base muy sólida para equipos personales, portátiles de empresa y servidores donde los datos sensibles son la norma.
Utilidades críticas reescritas en Rust
Uno de los cambios más técnicos y, a la vez, más relevantes de cara al futuro es la introducción de implementaciones en Rust de herramientas básicas del sistema. En Ubuntu 26.04 LTS, utilidades tan críticas como sudo y las coreutils se suministran por defecto en versiones reescritas con este lenguaje (sudo-rs y rust-coreutils).
Rust se ha ganado un lugar destacado en el mundo del desarrollo de sistemas por su seguridad de memoria, lo que reduce de forma drástica errores típicos de C y C++ como desbordamientos de búfer, usos de memoria tras liberarla o referencias colgantes. En un entorno como el sistema base de Ubuntu, minimizar este tipo de fallos es clave para cerrar puertas a vulnerabilidades aprovechables por atacantes.
Canonical no corta radicalmente con el pasado: las versiones clásicas de sudo y coreutils siguen disponibles en los repositorios para quienes necesiten compatibilidad total con scripts antiguos, entornos corporativos muy controlados o software que dependa ofuscadamente de cierto comportamiento histórico. Pero la apuesta clara es empujar hacia estas nuevas implementaciones más seguras.
Este movimiento forma parte de una tendencia más amplia en el mundo Linux, donde cada vez más componentes de bajo nivel se reescriben o envuelven con Rust para ganar robustez sin renunciar al rendimiento. Para el usuario final, el cambio será transparente, pero el beneficio en términos de superficie de ataque reducida y estabilidad a largo plazo es significativo.
GNOME 50, renovación visual y nuevas apps por defecto
En el plano del escritorio, Ubuntu 26.04 LTS adopta GNOME 50 como entorno de escritorio por defecto, una versión que trae mejoras de rendimiento, retoques en la interfaz y un conjunto actualizado de aplicaciones. Canonical, como de costumbre, añade su propia capa de personalización con el tema Yaru y otros ajustes visuales.
Entre los cambios estéticos destacan nuevos iconos de carpetas, un fondo de pantalla renovado, una ventana de inicio de sesión con mayor contraste y varias animaciones de GNOME Shell pulidas para aportar una sensación de escritorio más moderno y cohesionado. No son cambios revolucionarios, pero sí suficientes para que el sistema se sienta más actual al abrirlo por primera vez.
En cuanto a aplicaciones predeterminadas, se introducen varias incorporaciones llamativas:
- Papers, un visor y anotador de PDF que sustituye a opciones anteriores y que está pensado para trabajar con documentos de forma más ágil y moderna.
- Loupe, un nuevo visor de imágenes con una interfaz limpia y soporte mejorado para formatos habituales, que reemplaza a los visores clásicos.
- Ptyxis, un emulador de terminal con aceleración por GPU, orientado a ofrecer una experiencia más fluida y una integración más actual con el escritorio.
- Resources, que toma el relevo del Monitor del sistema tradicional y ofrece una vista más clara de procesos, uso de CPU, memoria, red y almacenamiento.
- Showtime, nuevo reproductor de vídeo en la instalación extendida, que viene a jubilar al veterano Totem, ofreciendo un enfoque más acorde con los usos actuales.
- Security Center, un panel centralizado para revisar el estado de seguridad del equipo, suscripciones a Ubuntu Pro y configuración relevante del sistema.
- Sysprof, herramienta de perfilado del sistema que ayuda a detectar cuellos de botella de rendimiento y analizar el comportamiento de procesos.
Muchas de estas aplicaciones se han desarrollado o modernizado usando GTK4 y Rust, lo que mejora su integración con el escritorio, el rendimiento general y la coherencia visual. Canonical aprovecha así la LTS para hacer limpieza en el conjunto de aplicaciones por defecto, sacando del primer plano herramientas antiguas y sustituyéndolas por alternativas más alineadas con el futuro de GNOME y del propio Ubuntu.
Nautilus, archivos y gestión de notificaciones
El gestor de archivos de GNOME, Nautilus, también recibe una buena ración de mejoras de rendimiento y funcionalidad en Ubuntu 26.04 LTS. La apertura de directorios es ahora hasta cinco veces más rápida, y la generación de miniaturas se acelera hasta diez veces, algo que notarás especialmente al navegar por carpetas cargadas de fotos o vídeos.
Se ha incorporado un nuevo motor de búsqueda con filtros y calendario, que facilita encontrar archivos por nombre, tipo o rango de fechas. Esto es especialmente útil en entornos de trabajo donde se manejan grandes cantidades de documentos y se necesita localizar material de forma rápida sin recordar rutas exactas.
La miniaturización de contenido se mejora con el uso de glycin, y se introducen detalles como el borde punteado al cortar archivos, que ayuda a visualizar qué elementos están pendientes de movimiento. La barra lateral se ha reorganizado, mostrando por defecto las unidades internas del sistema para acelerar el acceso a distintas particiones y volúmenes.
En cuanto a las notificaciones, Ubuntu 26.04 LTS las agrupa ahora por origen: las alertas se apilan por aplicación o servicio, evitando listas interminables donde es difícil distinguir qué viene de dónde. Así es más sencillo revisar de un vistazo qué ha ocurrido en el sistema mientras estabas haciendo otras tareas.
El Centro de aplicaciones (la conocida «Snap Store» del escritorio) también gana protagonismo: ahora puede gestionar paquetes Deb además de snaps, mostrando qué aplicaciones están instaladas y permitiendo actualizar parte de los paquetes .deb desde su propia interfaz. Aunque sigue habiendo margen de mejora en rendimiento y fiabilidad, este movimiento apunta a centralizar cada vez más la experiencia de gestión de software en un solo punto.
Cambios en herramientas clásicas: adiós (parcial) a «Programas y actualizaciones»
Uno de los movimientos más comentados de Ubuntu 26.04 LTS es la retirada de «Programas y actualizaciones» de las instalaciones nuevas. Esta veterana utilidad gráfica, que durante años ha servido para gestionar repositorios, PPAs y controladores privativos (especialmente NVIDIA), deja de venir preinstalada por defecto en la edición de escritorio.
Importa dejar clara una cosa: la herramienta no desaparece por completo. Seguirá existiendo en los repositorios oficiales, de modo que cualquiera que la eche de menos puede instalarla manualmente. Pero Canonical ha decidido que ya no forme parte del conjunto de aplicaciones que se instalan en un sistema standard, al considerar que su función se solapa con otras utilidades.
El plan de Canonical es repartir las funciones de «Programas y actualizaciones» entre varias herramientas:
- La gestión de repositorios se integra en el Centro de aplicaciones, que ganará más peso como punto desde el que añadir, eliminar o configurar fuentes de software.
- La selección de controladores privativos (sobre todo los de NVIDIA) se traslada a la herramienta de Actualización de software, que ya se encarga hoy de buena parte de estas tareas.
- La gestión de la suscripción a Ubuntu Pro y aspectos asociados a la seguridad del sistema pasan al nuevo Security Center.
En la práctica, al menos inicialmente, muchas cosas seguirán funcionando de forma similar a como lo hacían en versiones anteriores, y no está del todo claro cómo ni cuándo se completará esta transición. No son pocos los usuarios que critican que Ubuntu lleva arrastrando desde hace años un panorama algo caótico en materia de gestión de software, con varias aplicaciones solapadas, tiendas lentas y comportamientos poco consistentes.
La retirada de «Programas y actualizaciones» de la instalación por defecto puede verse como un intento de avanzar hacia un modelo más simple, pero también genera dudas sobre si Canonical logrará realmente ofrecer una experiencia de gestión de software a la altura de lo que ofrecen otras distribuciones que han resuelto mejor este apartado. En cualquier caso, para los usuarios avanzados siempre quedará la opción de la terminal y la reinstalación de la utilidad clásica.
Kernel, stack gráfico y soporte de hardware moderno
En el corazón de Ubuntu 26.04 LTS encontramos el kernel Linux 7.0, acompañado de Mesa 26 para el stack gráfico. Esta combinación trae consigo un conjunto muy amplio de mejoras en compatibilidad, rendimiento y soporte de nuevas tecnologías de visualización y cómputo.
Con Linux 7.0 y Mesa 26, Ubuntu 26.04 LTS mejora notablemente el soporte para HDR, VRR y escalado fraccional, de modo que monitores 4K, pantallas de alta tasa de refresco y configuraciones multi-monitor se comporten de manera más suave y coherente. Además, se trabaja en cálculos de escalado más precisos, reduciendo artefactos visuales y problemas con aplicaciones que no se adaptan bien a estos escenarios.
En el ámbito del cómputo acelerado, Canonical integra en los repositorios soporte para CUDA y ROCm, lo que facilita la vida a quienes trabajan con cargas de trabajo de IA, ciencia de datos o procesamiento intensivo en GPU. Tener estos componentes disponibles de forma oficial y mantenida en la LTS es una ventaja importante para entornos profesionales.
También se mejora la integración con hardware moderno, como lectores de huellas dactilares y controladores actualizados para tarjetas gráficas y otros dispositivos. Estos avances se suman a los cambios en cifrado con TPM 2 y a la reorganización del paquete linux-firmware, que ahora se divide en subpaquetes por proveedor, reduciendo el tamaño de las actualizaciones y focalizando mejor qué firmware se instala según el equipo.
En lo referente al consumo energético, Ubuntu 26.04 LTS añade un nuevo control de límites de carga de batería dentro de los Ajustes del sistema, pensado para preservar la salud de baterías modernas. Limitar la carga máxima (por ejemplo, al 80 %) ayuda a alargar la vida útil de la batería, algo especialmente útil en portátiles que pasan mucho tiempo conectados a la corriente.
Bienestar digital, accesibilidad y escritorio remoto
Canonical también ha puesto el foco en el bienestar digital y la accesibilidad con Ubuntu 26.04 LTS. Se introduce un nuevo panel de Wellbeing que permite llevar un seguimiento del tiempo de uso del equipo, establecer límites y tener una idea más clara de cuánto tiempo pasamos frente a la pantalla y en qué tipo de tareas.
Este tipo de funciones, muy populares en sistemas móviles y otras plataformas, llegan así al escritorio de Ubuntu para ayudar a quienes quieren controlar mejor sus hábitos de uso del ordenador. No es una herramienta intrusiva, pero puede ser útil para marcarse rutinas más saludables, tanto en el trabajo como en el ocio.
En el terreno de la accesibilidad, se han introducido mejoras en la pantalla de inicio de sesión y en el propio entorno GNOME, orientadas a facilitar el uso del sistema a personas con dificultades visuales, auditivas o motoras. Detalles como mayor contraste, mejores indicaciones visuales y opciones más claras en el arranque contribuyen a hacer Ubuntu más inclusivo.
El escritorio remoto también se refuerza, con soporte para codificación acelerada por GPU y persistencia de sesiones. Esto se traduce en conexiones remotas más fluidas, con menor latencia y mejor calidad de imagen, incluso cuando se manejan escritorios completos o aplicaciones gráficamente exigentes a través de la red.
Todo este conjunto de cambios subraya la idea de que Ubuntu 26.04 LTS no solo se centra en los aspectos puramente técnicos, sino también en cómo usamos realmente el sistema en el día a día, desde el trabajo remoto hasta la gestión del tiempo y la accesibilidad.
Requisitos de hardware y consumo de recursos
Uno de los puntos más comentados alrededor de Ubuntu 26.04 LTS es el aumento de la memoria RAM recomendada para su instalación en escritorio. Canonical ha elevado este requisito, siendo el primer cambio significativo desde 2019, y eso no ha sentado del todo bien a quienes reutilizan equipos muy antiguos.
Los requisitos indicados para Ubuntu 26.04 LTS son:
- CPU: procesador dual-core de 2 GHz.
- RAM: mínimo de 6 GB recomendados para un uso cómodo.
- Disco: al menos 25 GB de espacio libre.
Conviene matizar que este aumento no significa que Ubuntu consuma de golpe muchos más recursos que antes, sino que Canonical busca ajustar las recomendaciones a la realidad actual: navegadores web pesados, múltiples pestañas abiertas, aplicaciones modernas, escritorios exigentes como GNOME y un uso intensivo de la multitarea. Con menos RAM, todo funcionará, pero la experiencia se puede resentir bastante.
Es técnicamente posible instalar Ubuntu 26.04 LTS en equipos con 4 GB de RAM, o incluso algo menos, apoyándose más en la partición de swap, pero el rendimiento será claramente inferior. Para esos escenarios, Canonical y la comunidad recomiendan plantearse otros sabores más ligeros, como Lubuntu, que están mejor adaptados a hardware limitado.
En el caso de Ubuntu Server 26.04 LTS, los requisitos siguen siendo mucho más modestos: basta con 1,5 GB de RAM y unos 5 GB de disco para el sistema base. No obstante, esta edición está pensada para funcionar sin entorno gráfico, en modo terminal, y para ejecutar servicios y procesos de red. No es la opción ideal si lo que quieres es un escritorio de uso diario con todas las comodidades visuales de GNOME.
Por último, hay que recordar que Ubuntu 26.04 LTS solo se ofrece para arquitecturas de 64 bits. Los equipos con procesadores de 32 bits quedan fuera de juego y tendrán que recurrir a distribuciones específicas o versiones antiguas, con las implicaciones que eso conlleva en términos de seguridad y compatibilidad.
Cómo actualizar desde Ubuntu 24.04 LTS paso a paso
Canonical habilita las actualizaciones directas entre LTS de forma cómoda a partir de la primera revisión de mantenimiento, en este caso Ubuntu 26.04.1, prevista para agosto de 2026. A partir de ahí, bastará con seguir el flujo normal de actualización mediante las herramientas gráficas o la línea de comandos.
Si quieres dar el salto antes de que llegue 26.04.1, puedes hacerlo, pero debes asumir que el sistema no estará todavía en el punto de pulido que Canonical considera ideal. Para forzar la actualización en ese escenario, tendrás que usar el parámetro -d, lo cual implica un riesgo mayor y requiere cierta comodidad con la terminal.
En cualquier caso, el procedimiento recomendado para actualizar desde Ubuntu 24.04 LTS a 26.04 LTS es:
1. Hacer copia de seguridad completa de tus datos, configuración y cualquier elemento crítico. Nunca des por hecho que todo va a salir perfecto.
2. Actualizar el sistema actual para dejarlo al día antes de iniciar el salto de versión principal. Desde una terminal, ejecuta:
sudo apt update && sudo apt full-upgrade -y
Esto descarga e instala todas las actualizaciones pendientes para 24.04 LTS, minimizando posibles conflictos durante el proceso posterior de cambio de versión principal.
3. Asegurarte de tener instalado el gestor de actualizaciones (update-manager-core), responsable del proceso de do-release-upgrade:
sudo apt install update-manager-core
4. Lanzar la actualización a Ubuntu 26.04 LTS. Si ya está disponible la ruta estable (tras la salida de 26.04.1), bastará con:
sudo do-release-upgrade
Si decides actualizar antes de agosto de 2026, tendrás que forzar el proceso indicando que quieres seguir la rama de desarrollo o pre-lanzamiento:
sudo do-release-upgrade -d
El proceso puede tardar entre 30 y 45 minutos, dependiendo de la velocidad de tu conexión a Internet, la potencia del equipo y la cantidad de paquetes instalados. Durante la actualización tendrás que responder a algunas preguntas sobre conservación o reemplazo de archivos de configuración.
Una vez finalizada la actualización y reiniciado el equipo, puedes comprobar que el sistema está ya en Ubuntu 26.04 LTS ejecutando en una terminal:
lsb_release -a
Si todo ha ido bien, verás reflejada la nueva versión junto con su nombre en clave «Resolute Raccoon». A partir de ahí, conviene hacer un repaso rápido de controladores, aplicaciones clave y herramientas que usas a diario para asegurarte de que todo funciona como esperas.
Instalación limpia y actualización desde versiones anteriores
Si prefieres hacer una instalación limpia de Ubuntu 26.04 LTS en lugar de actualizar desde una versión anterior, puedes descargar la imagen ISO más reciente desde la página oficial de Canonical en la sección de descargas de Ubuntu. También podrás encontrar otras variantes y arquitecturas menos comunes en el cdimage server y, para tareas específicas, imágenes experimentales o no estándar mantenidas por distintas comunidades.
Una vez descargada la ISO, el proceso habitual consiste en crear un USB de instalación, arrancar desde él en el equipo objetivo y seguir el asistente gráfico del instalador, donde podrás elegir idioma, particionamiento, cifrado de disco, instalación mínima o completa y, por supuesto, el entorno de escritorio predeterminado.
Para quienes ya usan una versión anterior de Ubuntu distinta a 24.04 LTS (por ejemplo, una interim sin soporte cercano), el proceso recomendado pasa por actualizar primero a la LTS más reciente soportada y, desde ahí, dar el salto a 26.04 LTS cuando la ruta esté oficialmente abierta. Saltos demasiado largos sin pasos intermedios no están soportados de forma directa y suelen acarrear más dolores de cabeza que beneficios.
Mientras llega 26.04 LTS, los usuarios de 24.04 disponen de versiones de mantenimiento como 24.04.4, que incluyen todos los parches lanzados hasta el momento, cambios en Mesa y kernels más recientes que amplían la compatibilidad con hardware nuevo. Mantenerse al día dentro de la misma rama LTS es siempre recomendable para minimizar sobresaltos.
Qué es Ubuntu Pro y cómo amplía el soporte
Ubuntu Pro es el nombre comercial del programa de soporte ampliado y servicios adicionales que Canonical ofrece sobre sus versiones LTS. Su objetivo es alargar la vida útil de las instalaciones más allá de los 5 años de soporte estándar, proporcionando parches de seguridad para un número mucho más amplio de paquetes del ecosistema.
Registrarse en Ubuntu Pro es gratuito para un cierto número de máquinas personales y de pequeño uso, y a partir de ahí se ofrecen planes de pago para empresas y despliegues mayores. Una vez activado, Ubuntu Pro añade la cobertura ESM (Expanded Security Maintenance), que mantiene actualizados componentes críticos incluso cuando la LTS original ha superado su ciclo estándar.
En el caso de Ubuntu 26.04 LTS, esto significa que la combinación de 5 años de soporte estándar + 5 de ESM permite llegar a una ventana de 10 años de actualizaciones relevantes, que en algunos contextos puede ampliarse todavía más con componentes Legacy y otros servicios dirigidos a sectores donde la inercia tecnológica es muy lenta.
La suscripción a Ubuntu Pro se gestiona ahora desde el Security Center, una de las nuevas herramientas incluidas en 26.04 LTS. Desde ahí puedes revisar el estado de tu instancia, activar o desactivar servicios adicionales y controlar mejor qué nivel de soporte está recibiendo tu equipo.
Para usuarios domésticos, Ubuntu Pro ofrece la tranquilidad de saber que su sistema seguirá recibiendo parches de seguridad durante muchos años, especialmente en componentes clave que, de otro modo, quedarían desatendidos. Para empresas y administraciones públicas, se convierte en una pieza esencial a la hora de planificar a 5, 10 o incluso 15 años vista.
Riesgos de usar versiones sin soporte y ventajas de optar por LTS
Seguir usando una versión de Ubuntu que ha perdido soporte puede parecer tentador si todo «funciona», pero las implicaciones van más allá de lo que se ve a simple vista. El principal problema es la falta de actualizaciones de seguridad: si se descubre una vulnerabilidad grave en un componente básico, como un lector de PDFs o el navegador, no recibirás el parche a través de los repositorios habituales.
En el contexto actual, muchos atacantes prefieren vías como el phishing, las webs maliciosas o la ingeniería social, pero eso no significa que la seguridad del sistema operativo sea irrelevante. Un fallo en un programa muy usado puede abrir la puerta a filtración de datos, ejecución de código malicioso o robo de credenciales, y sin soporte, la responsabilidad de mitigar ese tipo de problemas recae totalmente en el usuario.
Además, cuando una versión de Ubuntu queda sin soporte, Canonical puede archivar sus repositorios, moviéndolos a servidores especiales (como old-releases) o retirando parte del contenido para hacer hueco a nuevas ediciones. En la práctica, esto puede dificultar instalar software nuevo, actualizar paquetes concretos o resolver dependencias que ya no están fácilmente disponibles.
Otro factor importante es la evolución constante de la web. Navegadores desactualizados acaban por no poder abrir sitios modernos, rompen funcionalidades básicas o dejan de poder usar servicios esenciales. Dado que hoy en día casi todo pasa por el navegador, quedarse anclado en versiones viejas se convierte en un problema práctico a muy corto plazo.
Para quienes no quieren estar saltando de versión cada poco ni asumir estos riesgos, las LTS son la solución más lógica. Permiten reducir al mínimo el número de grandes actualizaciones en la vida útil de un equipo y, gracias a formatos como Flatpak o Snap, siguen ofreciendo versiones recientes de muchas aplicaciones de escritorio sin necesidad de tocar la base del sistema constantemente.
Ubuntu 26.04 LTS encaja justo en esa filosofía: una base sólida y mantenida durante años, con la posibilidad de complementar su software mediante contenedores de aplicaciones y canales de distribución modernos, sin sacrificar la estabilidad que se busca al apostar por una LTS.
Ubuntu 26.04 LTS se perfila como una de esas ediciones llamadas a marcar un antes y un después dentro del ecosistema de Canonical: abandona X11 por defecto en favor de Wayland, refuerza la seguridad con Rust y TPM, renueva el escritorio GNOME y reorganiza herramientas clave, todo ello sobre una base de kernel y stack gráfico actualizados y con un ciclo de soporte muy amplio. Quien venga de 24.04 LTS notará un salto grande en modernidad y pulido general, y quien aún viva en versiones más antiguas tiene aquí una oportunidad clara de ponerse al día y asegurarse un sistema preparado para convivir con el hardware y el software de los próximos años sin sobresaltos.














