- Jellyfin es un servidor multimedia gratis y de código abierto que centraliza tus películas, series, música y fotos sin suscripciones.
- Ofrece transcodificación, DLNA, plugins y acceso remoto completo sin límites de dispositivos ni funciones bloqueadas.
- Se instala en PC, NAS o Raspberry Pi y se accede desde apps para móviles, Smart TV, navegadores y clientes externos.
- Con VPN o soluciones como Tailscale puedes usar tu servidor Jellyfin gratis desde cualquier lugar del mundo con seguridad.
Si tienes una buena colección de pelis, series, música o fotos en tu ordenador o NAS y estás cansado de ir copiando archivos en un pendrive para verlos en la tele, montar un servidor Jellyfin gratis es justo lo que estabas buscando. Con este sistema puedes convertir tu biblioteca local en una especie de Netflix casero, accesible desde casi cualquier dispositivo y con una interfaz muy cuidada que descarga carátulas, sinopsis y datos de los contenidos de forma automática.
Lo mejor es que Jellyfin es 100% software libre, sin cuotas ni funciones bloqueadas. A diferencia de Plex, aquí no hay versiones premium ni límites artificiales: la transcodificación, el streaming remoto, el uso de apps oficiales, el soporte DLNA o la reproducción de IPTV se incluyen sin pagar nada. Eso sí, requiere dedicarle un rato a instalar el servidor, configurarlo y aprender cuatro conceptos básicos para que todo vaya fino.
Qué es Jellyfin y por qué es una gran alternativa gratis
Jellyfin es un servidor multimedia de código abierto que te permite organizar, catalogar y reproducir tu contenido personal: películas, series, música, fotos, vídeos caseros, etc. Centraliza todos esos archivos en un único servidor y los sirve a clientes (apps o navegador) que se conectan desde tu red local o desde fuera de casa.
El proyecto nace como una alternativa open source a Plex y Emby, con una filosofía muy clara: nada de suscripciones, sin seguimiento del usuario y sin funciones bloqueadas detrás de un muro de pago. No envía tu actividad a ningún servidor central, lo que lo convierte en una opción muy atractiva si te preocupa la privacidad.
Además cuenta con una comunidad muy activa que mantiene y mejora el proyecto; por eso recibe actualizaciones frecuentes con nuevas funciones, mejoras de estabilidad y correcciones de seguridad. Versiones como Jellyfin 10.9 han introducido cambios importantes en plugins, DLNA, rendimiento y soporte de códecs modernos.
El modelo de funcionamiento es clásico: Jellyfin se basa en una arquitectura servidor-cliente. Por un lado instalas el servidor en un equipo que hará de centro multimedia (PC, NAS, Raspberry Pi, etc.) y, por otro, usas aplicaciones cliente en móviles, tablets, Smart TV, Android TV, navegadores y más para reproducir el contenido.
Una de sus grandes bazas frente a Plex es que la transcodificación de vídeo está incluida sin pagar. En Plex necesitas Plex Pass para sacarle partido a la transcodificación, mientras que en Jellyfin puedes adaptar el vídeo al dispositivo o al ancho de banda desde el minuto uno, siempre que tu hardware sea capaz de moverlo.

Compatibilidad, apps y clientes para usar Jellyfin gratis
Uno de los puntos fuertes de Jellyfin es que tiene clientes para prácticamente cualquier plataforma. Oficialmente ofrece app para Android, Android TV/Google TV, iOS/iPadOS y soporte vía navegador en cualquier sistema operativo moderno. Además, gracias a la comunidad, hay integraciones con Kodi, Infuse y clientes extra para música como Finamp o Gelli.
En Android puedes instalar la app oficial desde Google Play, pero también a través de F-Droid, donde aparece la versión libre de rastreadores. Desde F-Droid verás distintas builds APK (arm64-v8a, armeabi-v7a, x86, x86_64), todas firmadas por el desarrollador original y preparadas para Android 5.0 o superior.
La aplicación oficial para Android describe perfectamente su filosofía: “Tu multimedia, en tus términos”. No hay cuotas, ni seguimiento, ni motivos ocultos. Una vez tienes el servidor en marcha, la app te permite:
- Transmitir tu biblioteca a tu dispositivo Android con una interfaz sencilla y visual.
- Enviar contenido a un Chromecast en tu red doméstica.
- Acceder a tu colección de forma remota si lo configuras correctamente.
- Ver TV en directo y grabaciones si añades el hardware o servicios necesarios.
En Android TV también existe una app oficial Jellyfin, con actualizaciones frecuentes (por ejemplo, la versión 2.6.3) y recomendación expresa de usar siempre el servidor Jellyfin más reciente para evitar incompatibilidades. Esta app se integra bien con el sistema y te da acceso directo a tus bibliotecas desde la tele.
En el terreno de las Smart TV la cobertura es amplia: Android TV/Google TV sin problema, algunas teles Samsung con Tizen mediante paquetes instalables desde proyectos de GitHub, y en otros casos puedes tirar de dispositivos externos baratos (TV Box con Android TV, Google Chromecast con Google TV, etc.) para conectar a cualquier tele por HDMI.
Si prefieres no instalar nada en ciertos aparatos, Jellyfin también puede exponer tu biblioteca vía DLNA. Casi todos los televisores y reproductores modernos soportan este protocolo, por lo que verán tu servidor como una fuente multimedia, aunque sin la interfaz “bonita” de Jellyfin. Desde la versión 10.9 el DLNA se gestiona como plugin, así que lo encontrarás en la sección de complementos.
Instalar Jellyfin: crear tu servidor multimedia gratis
Antes de meterte con apps y clientes, necesitas tener un servidor Jellyfin instalado y funcionando. Este servidor puede estar en un PC de sobremesa, un portátil que tengas olvidado, un NAS tipo QNAP o Synology, o incluso una Raspberry Pi si no vas a pedirle demasiado.
La forma más simple es descargar el instalador oficial desde la web de Jellyfin. En la sección de descargas encontrarás paquetes para Linux, Docker, Windows y Mac. También hay imágenes Docker que facilitan muchísimo su despliegue en NAS compatibles o en servidores caseros que ya usen contenedores.
En Windows, por ejemplo, puedes ir al repositorio oficial y bajar el instalador estable: normalmente necesitarás la versión AMD64 para la inmensa mayoría de procesadores Intel y AMD. Tras ejecutar el instalador, el servicio se configura y podrás acceder al panel inicial desde el navegador en la dirección http://localhost:8096.
En algunos NAS (como muchos modelos de QNAP) la comunidad ha creado paquetes específicos. Hay casos en los que se usa Docker, pero también existen instaladores .qpkg preparados por usuarios que se integran con el App Center del NAS. Una vez instalados, Jellyfin aparece como si fuera una aplicación más, con su icono y entrada en el panel, igual que Plex.
En un Mac o en Linux el proceso es similar: descargas el paquete adecuado desde la sección de instalación de la documentación oficial y sigues los pasos específicos de tu distribución. Si manejas Docker, desplegar Jellyfin en un contenedor es muy cómodo y facilita migraciones futuras.
Configuración inicial del servidor Jellyfin paso a paso
Tras la instalación, al abrir Jellyfin por primera vez en el navegador verás un asistente de bienvenida que te guía por la configuración básica: idioma, usuario, bibliotecas, metadatos y opciones de acceso.
En primer lugar eliges el idioma de la interfaz y avanzas por las pantallas con el botón de siguiente. En una de ellas se te pedirá crear el usuario administrador. Aquí es muy recomendable no dejar “admin” como nombre de usuario y usar una contraseña robusta, porque al final este servidor suele tener acceso a tu NAS o PC y, si lo expones a Internet, se convierte en un posible punto de entrada.
Después llega el momento de añadir tus bibliotecas multimedia. Puedes hacerlo en el asistente o posponerlo para más tarde desde el Panel de Control. Cada biblioteca se asocia a una o varias carpetas y a un tipo de contenido: películas, series, música, fotos, etc.
Cuando agregues una carpeta, Jellyfin te pedirá que indiques qué tipo de contenido contiene (pelis, series, música…), qué proveedores de metadatos quieres usar, qué idioma de datos e imágenes prefieres y otras opciones. Esto afecta directamente a cómo se identifican los títulos y a las carátulas que se descargan.
Es importante indicar en qué idioma quieres los metadatos y tu país, porque eso influye en títulos locales, calificaciones por edades y otro tipo de información sensible a la región. Si lo configuras en español de España, por ejemplo, obtendrás sinopsis y nombres adaptados a ese mercado cuando sea posible.
En una de las últimas pantallas el asistente te preguntará si quieres permitir conexiones externas y si debe intentar la configuración automática de puertos en el router (UPnP). Si todavía estás empezando, lo más prudente suele ser dejarlo desactivado de entrada y centrarte primero en que todo vaya perfecto dentro de tu red doméstica.
Cuando terminas el asistente, pulsas en el botón de finalización y el servidor queda configurado. A continuación aparece la pantalla de inicio de sesión, donde tendrás que introducir el usuario y la contraseña recién creados. Una vez dentro, verás la pantalla principal con tus bibliotecas y el contenido recién escaneado.
Organización de archivos, nombres y primeros pasos con la biblioteca
Para que Jellyfin identifique bien tus pelis y series, conviene seguir una estructura de carpetas y nombres coherente. Aunque el servidor puede “adivinar” muchos títulos, si lo ayudas con una nomenclatura uniforme te ahorras problemas de coincidencias incorrectas.
El formato más recomendable para las películas suele ser Nombre de la película (año). Por ejemplo: “Furiosa A Mad Max Saga (2024)” o “Lo que el viento se llevó (1939)”. Es buena idea que la carpeta y el archivo de vídeo principal compartan el mismo nombre para que el escáner lo entienda todo de un vistazo.
Con los subtítulos puedes usar exactamente el mismo patrón, añadiendo el código de idioma de dos letras. Algo del estilo: “Lo que el viento se llevó (1939).es.srt” o “Lo que el viento se llevó (1939).en.srt”. De esta forma Jellyfin asocia automáticamente los subtítulos al vídeo y muestra bien el idioma en el desplegable durante la reproducción.
En el caso de las series, lo habitual es usar carpetas por serie y por temporada (por ejemplo “Serie X/Season 01”) y nombrar los episodios con el patrón de temporada y episodio, como “Serie X S01E01.mkv”. Cuanto más ordenado esté el árbol de directorios, mejor funcionará el reconocimiento.
Una vez Jellyfin termine de analizar tus carpetas, en la pantalla principal aparecerá la sección “Mis contenidos” diferenciando por categorías (Películas, Series, Música, etc.) y mostrará los elementos añadidos más recientemente. Es el mejor sitio para comprobar que todo ha quedado bien catalogado.
Panel de control, opciones clave y transcodificación
Con el servidor ya indexando tu contenido, toca afinar algunos ajustes. Desde el menú lateral de la interfaz web, en la esquina superior izquierda, verás un icono de tres barras horizontales. Al pulsarlo se despliega un menú con tus bibliotecas y, debajo, la sección de administración con acceso al Panel de Control.
El Panel de Control se divide en apartados: nombre del servidor, caché, usuarios, bibliotecas, reproducción, red, complementos, etc. Una de las secciones más importantes es “Reproducción”, porque aquí es donde configuras cómo se comporta Jellyfin a la hora de reproducir y transcodificar.
La gran ventaja es que Jellyfin permite transcodificar vídeo gratis, sin necesidad de adquirir ninguna licencia extra. Eso sí, transformar un vídeo en tiempo real para adaptarlo al dispositivo o al ancho de banda exige bastante potencia de CPU y, si tu equipo no va sobrado, puedes notar bloqueos o saturación.
En la subsección “Conversión” tienes parámetros como la aceleración por hardware (usando GPU cuando sea posible) y el soporte de códecs como HEVC (H.265) o AV1, que son más eficientes en bitrate pero también más exigentes. Si tu hardware es modesto, merece la pena ir haciendo pruebas con distintos dispositivos y calidades hasta encontrar el punto en el que no se ahoga.
Si estás usando un NAS poco potente o una Raspberry Pi, es buena idea limitar la calidad de streaming para clientes externos o desactivar ciertas opciones de transcodificación agresiva; Jellyfin funciona muy bien, pero no hace milagros con procesadores flojos si le pides varias transcodificaciones simultáneas.
DLNA, plugins y funciones avanzadas de Jellyfin
Además de servir contenido a sus propias apps, Jellyfin puede actuar como servidor DLNA, algo muy útil si tienes dispositivos que no soportan el cliente oficial. Activando el plugin DLNA (a partir de 10.9 se gestiona como complemento) podrás exponer tu biblioteca a televisores, consolas y reproductores compatibles sin instalar nada extra en ellos.
El sistema de complementos es uno de los puntos fuertes de Jellyfin. Desde el apartado “Complementos” puedes explorar el repositorio oficial de plugins y añadir funciones extra: integración con Kodi, conexión con Infuse, servicios de TV en directo como NextPVR, soporte para Trakt y más.
Aunque el catálogo oficial no es gigantesco, hay algunas joyas muy prácticas. Por ejemplo, el plugin de TMDb para mejorar los metadatos de películas y series, obteniendo sinopsis detalladas, reparto, imágenes o datos adicionales. Esto es lo que realmente convierte la interfaz en un “Netflix casero” con carteles y fichas visuales.
Otro imprescindible es el plugin de Open Subtitles, que se conecta a la conocida plataforma de subtítulos para descargar automáticamente archivos en distintos idiomas. Necesitarás crear una cuenta en el servicio y obtener una API key para configurarlo, pero una vez listo, ahorra muchísimo tiempo.
También hay complementos curiosos como “Local Intros”, que reproduce una pequeña parte del vídeo en segundo plano cuando pasas el cursor por encima en la interfaz, de forma similar a lo que hacen plataformas de streaming comerciales. Y otros orientados a mejorar la experiencia con series, por ejemplo para saltar automáticamente los créditos finales.
Otra función interesante que Jellyfin ofrece gratis y que en Plex está limitada a la versión de pago es la reproducción de listas IPTV. No es tan directo como en Kodi, ya que necesitas montar un servidor intermedio tipo xTeVe o HDHomeRun, pero si sigues los pasos conseguirás integrar la TV en directo dentro de Jellyfin con una experiencia unificada.
Jellyfin frente a Plex, Kodi y otras alternativas
Muchos usuarios llegan a Jellyfin después de usar Plex durante años. Plex sigue siendo muy cómodo de instalar y tiene una interfaz muy pulida, pero ha ido añadiendo restricciones y funciones de pago hasta el punto de que algunas características clave (como streaming remoto de calidad, ciertas opciones de transcodificación o límites en dispositivos) exigen suscripción.
Uno de los golpes más comentados fue cuando Plex dejó de permitir el streaming gratuito fuera de la red local en condiciones razonables, obligando a contratar Plex Pass o Remote Pass para seguir accediendo desde un hotel o desde casa de un familiar a tu biblioteca personal.
Jellyfin, en cambio, es completamente gratuito y de código abierto. No hay límite de dispositivos, puedes crear todos los perfiles que necesites, configurar distintas calidades por usuario y usar aceleración por hardware sin pagar un céntimo. La prioridad del proyecto es tu privacidad: no recolecta ni envía estadísticas de lo que ves.
En cuanto a Kodi, es otra opción muy popular que funciona más como centro multimedia local y plataforma de plugins. Mucha gente combina ambas cosas: usa Kodi como interfaz y Jellyfin como backend, gracias a complementos de integración. De ese modo mantienes tu biblioteca centralizada en Jellyfin y aprovechas skins y posibilidades de Kodi en el salón.
La elección final depende de lo que busques. Si valoras al máximo el control sobre tus datos, que todo sea gratis y poder “trastear” con plugins, temas y personalización, Jellyfin es una opción muy sólida. Si prefieres algo más cerrado pero con un ecosistema muy asentado, Plex o soluciones comerciales pueden seguir teniendo sentido, aunque a costa de suscripciones periódicas.
Acceder a tu servidor Jellyfin en la red local
Una vez tienes el servidor levantado en un PC o NAS, acceder desde otros dispositivos de tu casa es muy sencillo. En la app oficial de Jellyfin (móvil, tablet o Android TV) solo tienes que introducir la dirección IP local del servidor seguida del puerto 8096.
Para encontrar la IP del ordenador donde corre el servidor, en Windows puedes abrir el Símbolo del sistema (cmd) y ejecutar el comando ipconfig para localizar la línea IPv4 (por ejemplo, 192.168.1.63). En la aplicación de Jellyfin escribirías algo como http://192.168.1.63:8096 y a continuación tus credenciales.
Este método funciona siempre que el dispositivo desde el que accedes esté en la misma red local o Wi‑Fi que el servidor Jellyfin. Es ideal para tu casa: tele del salón, móvil en el sofá, portátil en otra habitación, etc.
Si quieres compartir tu biblioteca con otras personas que viven contigo, puedes crear varios perfiles de usuario en el Panel de Control. Desde la sección “Usuarios” añades cuentas nuevas y decides a qué bibliotecas tienen acceso, qué permisos poseen y, si quieres, límites de reproducción.
Ten en cuenta que para un uso básico doméstico no necesitas montar un servidor dedicado: puedes instalar Jellyfin en tu ordenador personal, dejarlo encendido mientras ves la tele en otra habitación y listo. Mucha gente lo hace así para no complicarse con hardware adicional.
Acceso remoto gratis: VPN, Tailscale y ZeroTier
La verdadera magia llega cuando quieres ver tus pelis desde fuera de casa, ya sea en vacaciones, de fin de semana o simplemente usando datos móviles. Aquí tienes varias opciones para llevar tu servidor Jellyfin gratis más allá de tu red local: reenvío de puertos en el router, VPN tradicional, o soluciones tipo Tailscale/ZeroTier.
El reenvío de puertos requiere tocar la configuración de tu router doméstico, abriendo el puerto 8096 (o el que uses) hacia la IP interna de tu servidor. Es funcional pero expuesto a Internet directamente, por lo que exige prestar atención a la seguridad, usar HTTPS y contraseñas realmente fuertes.
Una alternativa muy cómoda y segura para muchos usuarios es usar una VPN en sentido literal, que conecte tus dispositivos como si estuvieran en la misma red local. Tailscale y ZeroTier son dos de las soluciones más populares; en ambos casos instalas un pequeño agente en el servidor y en tus dispositivos cliente, y ellos se encargan de crear la red privada virtual.
Con Tailscale, por ejemplo, basta con registrarte en su web, descargar la aplicación para tu sistema (Windows, Linux, macOS, Android, iOS, etc.) e iniciar sesión con la misma cuenta en todos tus dispositivos. Cada aparato recibe una IP privada de Tailscale que será la que uses para acceder a Jellyfin desde fuera de casa.
El flujo es sencillo: en el dispositivo que hace de servidor abres Tailscale, apuntas la IP que se le asigna, y luego en tu móvil (también con Tailscale funcionando) introduces en la app de Jellyfin una URL del estilo http://IP‑tailscale:8096. Desde ese momento, independientemente de la red en la que estés, podrás ver tu biblioteca como si estuvieras en casa, sin necesidad de abrir puertos.
Uso real, casos prácticos y potencia de Jellyfin gratis
Hay quien aprovecha máquinas antiguas para darles una segunda vida como servidor multimedia. Un viejo Mac mini o un PC modesto con buen consumo eléctrico puede servir para tener Jellyfin encendido 24/7, centralizando tus fotos, música y vídeos. Para una sola conexión a 1080p un procesador de hace años suele aguantar, siempre que no abuses de la transcodificación en 4K.
El atractivo de Jellyfin está en que puedes replicar la experiencia de una gran plataforma de streaming usando tus propios archivos, sin cuotas mensuales que se encarezcan año tras año. En lugar de pagar por Netflix, Disney+ o similares, inviertes en tu propio almacenamiento, digitalizas tu colección de Blu‑ray y DVD, o adquieres los contenidos que te interesen.
Mucha gente va un paso más allá y utiliza Jellyfin también como sustituto parcial de servicios de música o de fotos en la nube. Con un poco de configuración puedes organizar tu colección musical y fotos familiares para acceder a ellas desde cualquier lugar, manteniendo siempre el control sobre tus datos.
Conviene ser realistas: montar un servidor multimedia autogestionado no es para todo el mundo. Si no tienes material que digitalizar ni intención de hacerlo, los servicios de streaming seguirán siendo probablemente más baratos y convenientes que comprar discos, almacenar y mantener un servidor. Pero si ya cuentas con el hardware y el afán de tener tu propio archivo, la ecuación cambia mucho.
En el plano legal, no se puede ignorar que muchas personas amplían sus bibliotecas con contenidos descargados de Internet, entrando en el terreno de la piratería. No es algo que debas tomar a la ligera ni que se pueda recomendar, pero es un uso real que explica parte del éxito de herramientas como Jellyfin, Plex o Kodi.
Todo lo que ofrece Jellyfin como servidor multimedia gratuito se resume en que permite convertir tu colección personal en una plataforma de streaming privada: organizas tus pelis, series, música y fotos con metadatos completos, las sirves a una gran variedad de dispositivos, disfrutas de transcodificación, TV en directo, DLNA, plugins y acceso remoto mediante VPN o servicios como Tailscale, todo con una filosofía de código abierto, sin suscripciones y con un fuerte enfoque en la privacidad, lo que lo convierte en una de las formas más potentes y económicas de tomar el control sobre tu propio entretenimiento digital.












