- Existen distintos niveles de integración de IA en el navegador: desde accesos rápidos y paneles de asistencia hasta navegadores agénticos que ejecutan tareas completas por ti.
- Nuevos proyectos como Comet, Atlas, Dia o Fellou colocan la IA en el centro de la experiencia, mientras que Edge, Brave, Firefox, Opera o Arc la integran como copiloto dentro de navegadores ya consolidados.
- La privacidad es un factor clave: soluciones como Brave, Sigma AI o Quetta priorizan el cifrado y la ausencia de rastreo frente a otras que buscan máxima automatización.
- Antes de cambiar de navegador conviene analizar si necesitas automatizar flujos complejos, mejorar la organización o simplemente añadir IA puntual mediante extensiones como Phew AI Tab.

La inteligencia artificial se ha colado en todas partes, y el navegador ya no es solo una ventana para ver páginas web. Ahora también puede ser tu asistente personal que resume artículos, automatiza tareas y te acompaña en cada clic. Desde opciones discretas que apenas se notan hasta navegadores agénticos capaces de actuar por ti, el panorama en 2026 está cargado de propuestas muy distintas entre sí.
Si estás cansado de abrir mil pestañas, copiar y pegar textos en un chatbot o perder tiempo filtrando resultados, te interesa conocer qué ofrecen los mejores navegadores con IA, cómo se integran con tu día a día y qué limitaciones siguen teniendo. En las próximas secciones vas a ver tanto navegadores clásicos que han añadido funciones inteligentes como proyectos nuevos creados desde cero alrededor de la IA.
Niveles de integración: de la ayuda puntual al navegador agéntico

No todos los navegadores con IA juegan en la misma liga, y conviene entender cómo encaja la IA en cada caso para saber si te compensa cambiar de navegador o simplemente activar una función extra. A grandes rasgos, se puede hablar de tres grandes niveles de integración, más algún rebelde que prefiere mantenerse al margen.
En la parte más avanzada están los navegadores agénticos, diseñados para que puedas delegar tareas completas en la IA: buscar, comparar, organizar y volcar resultados en otras herramientas. Aquí el navegador deja de ser pasivo y la IA toma la iniciativa, tomando decisiones sobre qué páginas visitar o qué pasos seguir.
Un escalón por debajo se sitúan los navegadores con funciones de asistencia. En ellos la IA vive normalmente en una barra lateral o en un panel flotante, lista para resumir lo que estás viendo, responder dudas, reformular textos o analizar documentos. Sigues siendo tú quien navega, pero tienes un copiloto conectado al contenido actual.
Por último están los navegadores que solo ofrecen un acceso directo a un modelo de IA, sin una integración profunda. Suelen permitir enviar prompts desde la barra de direcciones o desde un cuadro de búsqueda rápido, pero la IA no tiene demasiada conciencia de lo que ocurre en tus pestañas.
Y, al margen de todo este movimiento, también hay proyectos que han decidido que la IA no es prioritaria. Son una opción interesante si te preocupa la privacidad o simplemente no quieres más funciones que no vas a usar cargando el navegador.
Navegadores agénticos y plataformas centradas 100 % en IA
En los últimos años han surgido navegadores y plataformas que dan un paso más y apuestan por una IA que no solo responde, sino que también actúa de forma autónoma en la web. Están pensados para quienes quieren automatizar investigaciones largas, recopilar información de muchas fuentes o ejecutar flujos de trabajo complejos.
Perplexity Comet: IA que navega y ejecuta tareas por ti
Comet, de Perplexity, es uno de los ejemplos más llamativos de navegador agéntico que puedes instalar. Está planteado para que pidas algo en lenguaje natural, y la IA se encargue de visitar webs, completar formularios y organizar los datos sin que tengas que ir página por página.
Un caso típico sería decirle que busque alojamiento en un rango de fechas, filtre por precio y vuelque las opciones más baratas en una hoja de cálculo online. El chatbot se muestra en un panel lateral, mientras el navegador va abriendo pestañas, recopilando datos y ejecutando pasos de forma encadenada.
Todo ese poder tiene contras: Comet sigue siendo un navegador experimental, con tiempos de respuesta lentos, riesgo de alucinaciones de la IA y comportamientos poco fiables en tareas delicadas. Es útil para experimentar con la navegación del futuro, pero no es buena idea dejarle responsabilidades críticas.
De momento, Comet está orientado al escritorio y no tiene versión oficial para móviles, lo que limita su uso como navegador principal. Aun así, marca muy bien el camino de lo que pueden ofrecer los navegadores agénticos a medio plazo.
Atlas de OpenAI y el auge de los navegadores con “modo agente”
Otro proyecto destacado en el terreno agéntico es Atlas, el navegador de OpenAI basado en el ecosistema de ChatGPT. Aquí cada pestaña se puede transformar en un panel de conversación donde la IA analiza webs, traduce, resume y ejecuta cadenas de acciones complejas sin que tengas que ir saltando de herramienta.
Su función estrella es el llamado modo agente, que permite que el asistente haga comparativas de precios, búsquedas cruzadas en varias fuentes o extracciones de datos de textos muy largos. El navegador pide confirmación cuando la IA quiere realizar determinadas acciones, reforzando la sensación de control y transparencia.
La principal barrera está en el modelo de acceso: para sacarle partido necesitas una suscripción de pago a ChatGPT Plus y tener la sesión iniciada en tu cuenta de OpenAI. Es una solución más pensada para entornos profesionales que para usuarios que simplemente quieren “probar cosas” un rato.
Fellou: investigación automatizada y generación de informes
Fellou se presenta como uno de los primeros navegadores agénticos centrados en automatizar investigación y crear informes visuales con muy poca intervención humana. Es capaz de visitar múltiples fuentes, recopilar datos relevantes, ordenarlos y luego mostrarlos en paneles claros, algo especialmente útil en tareas como la planificación de viajes o la revisión de literatura académica.
Su gran ventaja es que promete completar tareas complejas más rápido que muchos sistemas de investigación basados en IA tradicionales, moviéndose de forma proactiva por la web en tu lugar. Para usuarios que viven de procesar información, supone un salto interesante.
El reverso de la moneda es que el proyecto aún está verde, con detalles limitados sobre cómo maneja la privacidad, qué plataformas soporta y qué estabilidad real ofrece en uso intensivo. Aun así, es una muestra clara del giro hacia navegadores que piensan y trabajan por ti.
Browserbase: infraestructura para agentes, no para el usuario medio
Browserbase no es un navegador al uso, sino una plataforma pensada para desarrolladores que necesitan un entorno de navegación sin interfaz gráfica optimizado para agentes de IA. Se integra con marcos de automatización y permite tareas como scraping, envío masivo de formularios o pruebas de aplicaciones web a escala.
Es ideal si estás construyendo tus propios agentes y necesitas que la IA interactúe con webs como lo haría un usuario, pero de forma programática y masiva. Para el internauta de a pie, en cambio, no resulta una opción práctica, ya que requiere conocimientos técnicos y no ofrece interfaz convencional.
Genspark: agente contextual para automatizar tareas online
Genspark es otra de las propuestas recientes que apuesta por un agente de IA capaz de entender el contexto de tus pestañas y ejecutar acciones automáticamente. Puede descargar documentos, extraer datos de vídeos, planificar itinerarios o ayudarte a organizar información dispersa.
Este enfoque lo hace especialmente atractivo para estudiantes, investigadores o profesionales que repiten siempre los mismos pasos al recopilar información en la web. Sin embargo, la información pública sobre sus políticas de privacidad y su disponibilidad real sigue siendo escasa.
Dia Browser y otros navegadores dedicados a la productividad
Entre los navegadores más nuevos destaca Dia Browser, que busca un equilibrio entre interfaz clásica y asistente inteligente muy pegado al contexto de las pestañas abiertas. No es tan extremo como un navegador agéntico, pero va bastante más allá de un simple panel lateral con un chatbot.
Dia Browser: barra de direcciones con IA y memoria contextual
Dia convierte la barra de direcciones en un punto central donde puedes navegar, buscar y lanzar prompts de IA con un solo campo de texto. Su chatbot entiende qué pestañas tienes abiertas, puede resumirlas, redactar contenido imitando tu estilo o automatizar pequeñas tareas dentro de webs compatibles.
Una de sus funciones más distintas son las llamadas Habilidades, pequeños módulos que permiten crear herramientas personalizadas para tareas concretas, como programar, hacer compras o gestionar información. Además, dispone de una memoria opcional que utiliza unos días de historial para afinar las respuestas.
Este historial se maneja con enfoque en privacidad, ya que los datos se cifran de forma local y solo se mandan al servidor cuando es imprescindible. Eso sí, no todo son ventajas: en el momento actual solo está disponible en macOS y además funciona bajo invitación.
Sigma AI Browser y Quetta: foco total en privacidad y seguridad
Para quienes dan prioridad a la seguridad, el Navegador Sigma AI combina funciones como Sigma Chat, Sigma GPT y Sigma Summarizer con cifrado de extremo a extremo, ausencia de rastreo y cumplimiento estricto de normativas de protección de datos. También suma bloqueo de anuncios y sistemas de protección frente a phishing.
Su fuerte está en proporcionar un entorno seguro donde puedas crear contenido con IA y resumir páginas sin renunciar a una navegación muy controlada. Por contra, no se centra tanto en la automatización avanzada como otros rivales.
Quetta sigue una filosofía similar, pero aplicando la IA sobre todo a la capa de seguridad. Incluye un bloqueador de anuncios impulsado por modelos de IA, protección contra rastreadores y técnicas antifingerprinting. Es ideal si lo que quieres es anonimato reforzado, aunque sus prestaciones de IA para productividad son más limitadas.
Poly: un navegador de archivos para creativos
Poly se sale un poco del concepto clásico de navegador web para funcionar como un navegador inteligente de imágenes y archivos en la nube. Utiliza IA multimodal para permitirte buscar entre tus recursos con lenguaje natural, organizar colecciones enormes y generar previsualizaciones rápidamente.
Su interfaz basada en web y su vista en cascada facilitan moverse por bibliotecas extensas, algo muy útil para diseñadores, fotógrafos y creadores que manejan miles de recursos visuales. Eso sí, su enfoque tan de nicho lo hace menos atractivo como navegador generalista.
Navegadores tradicionales que ya integran IA de forma nativa
Más allá de los proyectos nuevos, muchos de los navegadores de siempre están incorporando IA como una función más. En algunos casos la integración es profunda y en otros bastante tímida, pero todos apuntan a que la IA acabará siendo tan normal como las pestañas o el modo incógnito.
Microsoft Edge con Copilot: pionero en copilotos dentro del navegador
Microsoft Edge fue uno de los primeros navegadores grandes en apostar por integrar un asistente conversacional directamente en la interfaz. Lo que empezó con Bing Chat dio paso a Copilot, que ahora vive en un panel lateral desde el que puede resumir webs, responder dudas y trabajar con tus documentos.
El panel te permite usar los modelos más recientes de OpenAI, de forma que puedes acceder a capacidades avanzadas de generación de texto sin salir del navegador. Además, está ligeramente conectado con tu navegación: reconoce pestañas, resume el contenido actual y utiliza lo que estás viendo como contexto. Para sacarle partido conviene mantener el navegador actualizado y las credenciales sincronizadas.
Copilot también ofrece un modo de voz que hace posible ir preguntando mientras navegas, sin necesidad de escribir, y mantener conversaciones más naturales. Se complementa con herramientas de escritura integradas en campos de texto para reescribir, extender o transformar lo que estás redactando.
En cualquier texto seleccionado puedes usar la opción de preguntar a Copilot desde el menú contextual, y cuando abres PDFs Edge te sugiere usar la IA para analizarlos o extraer la información clave. Parte de este ecosistema también está disponible en las aplicaciones móviles.
Brave con Leo: privacidad por encima de todo
Brave, muy popular entre quienes valoran la privacidad, incorpora su propio asistente llamado Leo. Aunque se apoya en modelos de terceros, está orientado a que puedas resumir páginas, analizar documentos y generar contenido sin que tus datos se utilicen para entrenar modelos.
La compañía asegura que los chats no se guardan, que las peticiones no se emplean para mejorar los modelos y que la información no se conserva tras cerrar la sesión. Ese enfoque marca la diferencia respecto a otros navegadores donde la trazabilidad de los datos no siempre es tan clara.
En cuanto a funciones prácticas, Leo permite resumir artículos extensos, traducir fragmentos, explicar textos complejos o trabajar directamente con PDFs y archivos de Google Drive. Además, puedes elegir qué modelo usar en cada momento, con información clara sobre el grado de privacidad de cada uno.
Otro punto a favor es que la integración es ligera y está disponible tanto en escritorio como en móviles, sin sobrecargar demasiado la interfaz ni el consumo de recursos. Si quieres empezar a usar IA de manera discreta, es una puerta de entrada muy razonable.
Mozilla Firefox: varios proveedores de IA y modelos locales
Mozilla Firefox, pese a su tradición de ir a contracorriente, también ha ido incorporando funciones inteligentes en las últimas versiones, lo que ha generado cierta tensión con parte de su comunidad más purista. Algunos usuarios han señalado incluso problemas de rendimiento ligados a procesos de IA.
Su principal apuesta visible es un panel lateral donde puedes elegir distintos chatbots, como ChatGPT, Gemini o servicios basados en modelos de Mistral. Desde ahí puedes pedir resúmenes de la página actual, aclarar dudas sobre lo que estás viendo o mejorar textos que estés escribiendo.
La integración es bastante espartana comparada con otros navegadores: las peticiones se ejecutan dentro del propio panel y se apoyan en servicios externos, sin demasiada automatización sobre la interfaz del navegador. Aun así, cumple bien si quieres tener varios proveedores de IA centralizados.
De forma paralela, Firefox también está experimentando con modelos pequeños que se ejecutan en local, por ejemplo para agrupar pestañas de forma inteligente según contenido o patrones de uso. De momento, eso sí, estas capacidades no han llegado a las versiones móviles.
Opera y Aria: IA integrada en todas sus variantes
Opera es conocido por introducir funciones innovadoras antes que muchos rivales, y con la IA no ha sido distinto. Su asistente Aria está integrado en una barra lateral y se encuentra disponible tanto en el Opera estándar como en Opera GX orientado al gaming, así como en sus versiones móviles.
Aria se apoya en modelos de OpenAI y Google para permitirte buscar información, comparar productos, generar textos e imágenes o analizar lo que aparece en pantalla. Puedes interactuar con ella desde la barra lateral o a través de un atajo de teclado que abre una interfaz de línea de comandos.
Entre sus funciones más diferenciadoras está el modo Componer, que te da la opción de entrenar a la IA con tu estilo para que redacte correos, publicaciones o textos que suenen más a ti. También ofrece salida por voz, de forma que las respuestas pueden leerse en alto.
Opera Neon: navegador experimental con IA muy integrada
Dentro de la familia Opera aparece también Neon, una versión experimental que hace una apuesta aún más agresiva por la IA. Aquí se ofrecen miniaplicaciones creadas con ayuda de la IA, gestión de pestañas inteligente y asistencia contextual muy marcada, pensada para quienes usan el asistente a todas horas.
Neon está enfocado a usuarios intensivos que quieren un navegador casi hecho a medida, aunque el hecho de ser un producto de pago y todavía en fase muy experimental hace que muchos no estén dispuestos a adoptar esta opción. A pesar de eso, es uno de los proyectos que mejor muestra cómo podría ser una navegación centrada en agentes en el corto plazo.
Arc con Max y Wavebox: organización y contexto impulsados por IA
Arc es un navegador que rompe el diseño clásico y apuesta fuerte por la barra lateral como eje central. Su asistente Max está orientado a que evalúes enlaces en segundos, hagas preguntas sobre la página actual o obtengas resúmenes sin tener que abrir pestañas nuevas. La función de vista previa en pocos segundos ayuda a filtrar contenido irrelevante rápidamente.
La opción Preguntar en la página permite lanzar dudas sobre lo que estás leyendo sin romper el flujo, logrando una asistencia muy contextual y pegada al contenido en pantalla. Es ideal para quienes no quieren estar saltando de pestaña en pestaña solo para consultar un chatbot externo.
Wavebox, por su parte, organiza tu trabajo online separando apps y sitios en espacios específicos, muy útil si gestionas varios proyectos o clientes a la vez. Su asistente de IA es consciente de dónde estás y se adapta a la pestaña o aplicación abierta, ya sea para resumir webs, responder correos o revisar fragmentos de código.
Al centrarse en aplicaciones y reducir el caos de pestañas, Wavebox consigue que cambiar de contexto sea más eficiente, sobre todo si trabajas con múltiples cuentas del mismo servicio. Su IA actúa como una capa extra de ayuda sin llegar a tomar el control completo de tu navegación.
Google Chrome y Gemini: mucha IA fuera, poca dentro del navegador
Resulta llamativo que, siendo Google una de las potencias en IA, Chrome siga siendo uno de los navegadores donde menos integrada está la inteligencia artificial de forma nativa. Hoy por hoy la presencia de Gemini dentro del navegador es bastante discreta.
La integración actual se limita, en esencia, a poder escribir @gemini en la barra de direcciones, pulsar tabulador o espacio y enviar un prompt directamente al asistente. La respuesta llega en una nueva pestaña con la página de Gemini, tras iniciar sesión con tu cuenta de Google si aún no lo has hecho.
Google ha anunciado que llegará un panel dedicado para Gemini dentro de Chrome, así como más funciones relacionadas con la seguridad y la conexión directa entre pestañas abiertas e IA. La idea es acercarse a lo que ofrece Edge con Copilot, aunque sin llegar al nivel agéntico de propuestas como Comet.
Por ahora, estas opciones integradas no están disponibles en las versiones para Android e iOS, donde el peso recae más en las apps independientes y en el propio ecosistema de Android. Chrome sigue dominando por cuota de mercado, pero su IA embebida va claramente por detrás de otros navegadores.
Navegadores mejorados con extensiones e IA añadida
No todo pasa por cambiar de navegador: también puedes convertir el navegador que ya usas en uno “con IA” gracias a extensiones y capas adicionales. Esto resulta especialmente interesante si no quieres abandonar tu flujo de trabajo actual.
Phew AI Tab: gestionar pestañas de forma inteligente
Phew AI Tab es una extensión pensada para quienes viven rodeados de pestañas abiertas. Usa IA para agrupar pestañas por temática, analizar el contenido y sincronizar esa organización entre dispositivos, todo con cifrado local para proteger tus datos.
Su enfoque la convierte en una alternativa ligera frente a los navegadores de IA completos, ideal si solo buscas ordenar mejor tu navegación sin renunciar al navegador de siempre. Eso sí, como extensión, no puede llegar al mismo nivel de integración profunda que soluciones diseñadas desde cero alrededor de la IA.
ClickUp Brain y otras herramientas fuera del navegador
Aunque no es un navegador, hay plataformas como ClickUp que demuestran otra forma de entender la IA: en lugar de centrarse en la navegación, ponen el foco en la gestión de proyectos, la documentación y la colaboración. Su asistente ClickUp Brain ofrece funciones que rivalizan con muchos navegadores con IA.
Dentro de ClickUp puedes utilizar la IA para generar contenido, resumir documentos, conectar información de distintas tareas y automatizar partes del flujo de trabajo. En la práctica, actúa como cerebro central para tu organización más que como copiloto en la web.
Esta aproximación deja claro que muchas veces el valor no está en cambiar de navegador, sino en añadir IA justo donde trabajas: en la herramienta donde planificas, escribes y colaboras con tu equipo. Para muchos usuarios, combinar un navegador con IA ligera y una suite como esta es más útil que pasarse a un navegador agéntico puro.
El ecosistema de navegadores con IA se ha llenado de propuestas muy distintas: desde agénticos como Comet, Atlas o Fellou que pueden encadenar acciones complejas, hasta opciones centradas en privacidad como Brave, Sigma AI o Quetta, pasando por clásicos como Edge, Firefox u Opera que han ido sumando copilotos y paneles inteligentes. Elegir bien pasa por valorar si necesitas automatización intensa, máxima privacidad, mejor organización del trabajo o simplemente un asistente puntual que te quite carga mental sin cambiar tu forma de navegar; a partir de ahí, hay alternativas suficientes para casi cualquier perfil de usuario.
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