- La desactivación progresiva de las redes 2G y 3G deja incomunicados los sistemas de emergencia basados en módulos antiguos.
- En España, la normativa obliga a mantener comunicaciones bidireccionales operativas en ascensores y sistemas eCall en vehículos.
- La solución técnica pasa por migrar a tecnologías 4G con VoLTE o esperar a que se mantenga una red mínima hasta 2030.
Seguramente hayas oído hablar de que el 5G ya está en todas partes, pero hay una cara B de este progreso que puede ponernos en un aprieto. Las operadoras están empezando a apagar las redes 2G y 3G, esas tecnologías veteranas que ya casi nadie usa en su móvil, pero que siguen siendo el corazón de muchísimos dispositivos invisibles. No hablamos solo de teléfonos antiguos que ahora sirven para jugar al Tetris, sino de sistemas de seguridad críticos que podrían dejar de funcionar de un día para otro.
El problema es que hay aparatos diseñados para durar décadas, como los módulos de comunicación de los ascensores o los sistemas de emergencia de los coches, que dependen totalmente de estas frecuencias. Si la red desaparece, el botón SOS se convierte en un simple adorno de plástico. Para que no nos pille el toro, es fundamental entender qué está pasando, quiénes son los afectados y qué pasos hay que dar para que una emergencia no se convierta en un drama por culpa de una tarjeta SIM obsoleta.
El drama de los ascensores y el botón de emergencia
Para muchos, el botón SOS del ascensor es algo que nunca se usa, pero la ley española es muy clara: es obligatorio que haya una comunicación bidireccional. Según el Real Decreto 203/2016, cualquier persona atrapada debe poder contactar con un servicio de rescate rápido, incluso si hay un corte de luz. Aquí es donde vienen los problemas, ya que muchísimos equipos instalados hace años usan tarjetas SIM que solo conectan mediante 2G o 3G.
A esto se suma la nueva norma ITC AEM 1 (Real Decreto 355/2024), que obliga a los ascensores antiguos a incorporar estos sistemas si aún no los tienen. Aunque la ley no te obliga a usar una tecnología concreta, sí te exige que la conexión sea efectiva. Si el módulo de tu edificio es antiguo, el botón podría dejar de emitir señal, dejando a los vecinos totalmente incomunicados en caso de avería.
Un dato curioso y preocupante es que, según la norma europea EN 81-28, estos sistemas hacen un auto-test cada tres días. Si la red falla, es probable que veas los pictogramas de la cabina parpadeando. Si notas esto, no lo ignores, ya que es la señal de que el sistema de alarma está fuera de servicio y hay que avisar al administrador de fincas inmediatamente.
El sistema eCall en los coches: un freno de emergencia

No solo los edificios están en riesgo; las carreteras también. El sistema eCall, obligatorio en la UE desde 2018, es ese mecanismo que llama automáticamente al 112 tras un accidente grave. El problema es que millones de vehículos fueron homologados con hardware que solo entiende el lenguaje de las bandas 2G y 3G. Si estas redes se apagan, el botón SOS del techo del coche y la llamada automática podrían quedar inoperativos.
La Comisión Europea se ha dado cuenta de que esto es un lío mayúsculo, ya que un coche sin eCall funcional podría incumplir las especificaciones de seguridad originales, lo que generaría conflictos en las inspecciones de la ITV. La solución ideal sería el NG-eCall, basado en 4G y 5G, pero actualizar el hardware de millones de coches es carísimo. Se estima que el coste por vehículo podría rondar los 360 euros, una cifra que pocos propietarios estarían dispuestos a pagar por un fallo de diseño tecnológico.
Calendario de apagones: ¿Cuándo nos quedamos sin red?
No hay una fecha única para todo el mundo, ya que cada operadora va a su ritmo. En España, la tendencia es matar primero el 3G y dejar el 2G un poco más de tiempo para dar margen a los dispositivos IoT. Por ejemplo, Vodafone ya ha completado prácticamente el cierre del 3G, mientras que Movistar avanza rápido hacia el 2027. MasOrange, por su parte, ha fijado el fin del 3G para finales de 2027, pero promete mantener el 2G hasta 2030.
- Vodafone: 3G ya desaparecido; 2G en proceso de retirada.
- Movistar: Cierre progresivo previsto hasta 2027.
- MasOrange: 3G hasta diciembre de 2027 y 2G hasta finales de 2030.
A nivel internacional, la situación es más radical. En países como Estados Unidos, Suiza o Australia, las redes 2G y 3G ya son recuerdos del pasado. En Alemania, el 3G murió en 2021 y el 2G se irá apagando entre 2028 y 2031, dependiendo del operador y del tipo de servicio (voz o IoT).
Otros dispositivos en peligro y soluciones técnicas
El problema es sistémico. Además de ascensores y coches, hay una lista larga de aparatos que podrían quedar como pisapapeles: alarmas de casas y negocios, sistemas de teleasistencia para personas mayores, datáfonos antiguos y máquinas de vending. El patrón es el mismo: fueron instalados para durar 15 o 20 años, pero la red sobre la que vuelan ha muerto mucho antes.
La salida técnica ya existe y es el estándar VoLTE (Voice over LTE), que permite hacer llamadas de voz utilizando la red de datos 4G. Para las comunidades de vecinos, la recomendación es preguntar directamente a la empresa de mantenimiento: ¿depende nuestro sistema SOS exclusivamente de 2G o 3G? Si la respuesta es sí, es urgente planificar la migración a módulos 4G para evitar cortes de servicio.
El futuro de la conectividad IoT
Para evitar que esto vuelva a pasar, la industria se está moviendo hacia tecnologías más eficientes y resistentes. El 5G es genial para datos masivos, pero para el IoT existen el LTE-M y el NB-IoT (Narrowband IoT). Estas redes consumen poquísima energía y tienen una penetración brutal, llegando incluso a sótanos o zonas rurales donde el 4G flaquea, siendo la opción ideal para sensores y alarmas.
La transición tecnológica es inevitable porque mantener redes viejas es carísimo y energéticamente ineficiente, además de que ocupan frecuencias que el 5G necesita para volar. Lo importante es que la seguridad pública no se sacrifique en el altar de la eficiencia. Mantener una capa mínima de red 2G hasta 2030 parece ser la medida más sensata para que el parque de vehículos y ascensores se renueve sin dejar a nadie desprotegido.
La desaparición de las redes antiguas obliga a revisar urgentemente el hardware de seguridad en hogares, edificios y vehículos, ya que la compatibilidad con 4G no siempre garantiza que las llamadas de voz funcionen si no se dispone de VoLTE. Mientras las operadoras españolas cierran el 3G y alargan el 2G hasta finales de la década, la clave reside en auditar los sistemas SOS y migrar hacia estándares modernos como NB-IoT o LTE-M para garantizar que, en el momento de una emergencia, la ayuda realmente llegue.












